JUAN
JOSÉ ZEBALLOS
GERMAN WEINBERG
Bucear
por ese mundo donde aparecen Buenos Aires, Francia, locos y viejas, músicos,
cuchillos, sangre; donde hay que contar, cantar, criticar, susurrar, confesar,
pelear, hace poner además del intelecto, un cuerpo a disposición de ese
discurso. la música sale de juan josé
zeballos naturalmente. interpreta a piazzolla o se convierte en la música misma.
paola
volonterio
no necesita más que ir de su mano. cantó poco pero fue piazzolla, fue música, fue zeballos
mismo de algún modo y el transcurso del programa mostró a un dúo
en una comunión tan perfecta como natural. Su voz lució limpia y cristalina.
Fue convincente y su timbre dio la ambientación justa pese a no ser perfecto el
sonido disponible en la sala. Fue rica en matices aunque pudo trabajar más los
forte. Su elegancia permitió junto con la del pianista dotar a la escena de una
hermosa fotografía. los paraguas
de Buenos Aires cantado sentada al piano fue una primera aparición ideal.
Las
estaciones porteñas donde vimos a GERMAN WEINBERG en danza,
chiquilín de bachín, y la última
grela fueron momentos particularmente inolvidables. Si bien la
participación del bailarín tuvo un buen resultado estético, es objetable la
interpretación de la coreografía lograda en relación a la dramática
interpretación que zeballos hace de ese movimiento de la suite. No obstante
es válida y generó de algún modo cierto interés en ver algo más relacionado
al programa por este buen profesional que han invitado.
Despegado
de la propuesta y de la intención misma de zeballos
y volonterio lució humberto de
vargas, con letra sin aprender (haber leído frente a la memoria absoluta
del dúo fue imperdonable) y desplazamiento escénico confuso por momentos
y nulo en otros. Creemos el artista no se encontraba quizás en buen estado de
salud.
El
éxito de la propuesta radicó tan solo en la interpretación magistral de zeballos
como solista y con volonterio,
una intérprete que estuvo a su altura.
Interesante
resultó el planteo de luces, con algunas posibilidades no aprovechadas, que
pueden corresponder a problemas de ejecución y no del planteo. La dirección no
estuvo en la parte actoral con el Sr. de
vargas. El armado total y compaginación hace que la atención del
espectador esté siempre latente y maneja bien los climas para generar emociones
que contrasten y que en otra circunstancia de acción dramática más trabajada
por el actor pudieron haber incluso abrumado de emoción al espectador.