..... en una carta dirigida a Bettina Brentano, Beethoven habla de su amistad con Goethe:
_ Ciertamente que los reyes y los príncipes pueden crear profesores, consejeros privados, condecoraciones de diversas órdenes, títulos y nobleza, pero jamás podrán crear un gran hombre, una inteligencia privilegiada que sobresalga de la vulgaridad, porque esto es superior a ellos. Hombres así han de ser respetados. Cuando dos hombres como Goethe y yo se encuentran juntos, aquellos grandes señores se ven obligados a comprender la grandeza de nuestra compañía y la pequeñez de su persona. Ayer, cuando íbamos a casa, encontramos a toda la familia imperial. Desde lejos los vimos acercarse, y cuando Goethe se dio cuenta dejó mi brazo para ir a ponerse a un lado del camino. A pesar de cuanto le dije - lo que me vino en gana -, no logré que avanzara ni un paso; entonces me puse el sombrero, me abroché la levita y, con las manos a la espalda, me dirigí hacia el grupo que se acercaba. Príncipes y cortesanos me hicieron paso, la emperatriz se me adelantó al saludo, el duque Rodolfo se quitó el sombrero. ¡Qué bien me conocen los grandes! Después me divertí muchísimo viendo pasar aquella procesión por delante de Goethe, que, al borde del camino y sombrero en mano, permanecía profundamente inclinado. Le volví la espalda sin hacerle el menor caso, y me fui.
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