"Los músicos uruguayos hoy"
por el Dr. Nelson Giguens Risso
La vida humana - contrariamente a la vida meramente zoológica - tiene las ilusiones para hacer más que lo que es y esto genera tensiones permanentemente junto con el reto respecto al medio geográfico (que le presenta tanto facilidades como dificultades) ha señalado hace varias décadas el gran filósofo español José Ortega y Gasset. Estas relaciones se vuelven tanto más imperativas en las regiones de la vida artística, y más aún en los países en desarrollo como es el caso de Uruguay, sobre todo al ceñirse más la intercomunicación planetaria por los medios contemporáneos (desde la computadora, la televisión y el internet), es decir lo que él suscrito ha venido llamando desde promediar los últimos cincuenta años del fenecido siglo XX (o sea el período más intenso de crisis mundiales en la historia de la humanidad como un todo viviente). La cultural del ojo.
De ahí, que en este Uruguay, donde sobran hoy las vanidades críticas y abundan demasiado las lamentaciones de los irresolutos, urja ya imponer líneas sensatas de acción como criterios rectores de la
Para esto se deben tener presente, más allá de criterios de amistad o mera simpatía extra artística, a los mejores valores registrados en vivo, mediante una concienzuda apreciación año tras año, evitando la desaparición de una masa de artistas loable, ya por ser solista, como por ser esforzados integrantes de agrupaciones sinfónicas o de cámara.
En el punto ha de resultar orientadora la solución argentina, dada en el 2002 y prevista de nuevo en el 2003, en el Teatro Colón de Buenos Aires, a través del ciclo de extensión cultural, llamado de los Dos Pesos, valor de cada entrada, que en el ejercicio reciente convocara a más de dos millares de espectadores promedialmente por función, abarcando a solistas, conjuntos menores y orquestas sinfónicas. Previamente se debe planear la temporada integralmente para brindar al espectador futuro un panorama estimulante de intérpretes y obras.
Son acciones de las que se ha hablado y conversado - hasta el hartazgo - entre nosotros a las que se debe complementar acercando a uruguayos - también - que se perfeccionan y actúan en el hemisferio norte, aprovechando el contraste de las estaciones, ya que podrán intervenir en el centro de nuestro invierno cuando en Europa y Estados Unidos transcurren los meses veraniegos, siendo así una apertura estimulante tanto para ejecutantes como para oyentes.
Más aún, tenemos noticias reiteradas de programas prontos, verdaderamente fecundos para todos por la compaginación y la selección de textos, que significarán una renovación profunda de los repertorios anualmente transitados en nuestras salas.
El costo será mínimo, el resultado será máximo pues hay reservas potenciales de músicos, cantantes, directores y espectadores, todos uruguayos. Medio siglo de experiencia de crítica musical - por el suscrito - avala lo afirmado.
vida cultural, tomada en su acepción técnica del quehacer tipicamente humano. Entonces, pues, en el campo de la actividad musical, debe protegerse - en el mejor sentido - al instrumentista y al cantante de esta tierra, dándole oportunidades de actuación en vez de discurrir generalidades inconcretadas luego.