Audiciones Recordables del 2003 Montevideano
Por Nelson Giguens Risso
EMBAJADA DE ESPAÑA Organizó varios acontecimientos. Así, Eva Vicens (clavecinista) en autores de los siglos XVII y XVIII hispánicos y americanos con acabado estilo y perfecta digitación y Rosa Torres Prado, en histórica velada con la Suite Iberia-completa-de Albéniz con óptima riqueza estética y óptima comunicación ejecutiva de deslumbrante estilo fueron hitos de temporada (Centro Cultural de España y Sala Balzo del Sodre).
DESDE ITALIA A URUGUAY Julio César Huertas, prestigioso investigador de nuestro pasado musical culto e importante intérprete de éste género presentó otra publicación de sus estudios “Raíces Italianas de la música del Uruguay” con auspicios de Embajada de Italia e Instituto Italiano de Cultura (Radisson Victoria Plaza Hotel) y organizó una audición ilustrativa vocal-instrumental por solistas uruguayos de cámara de variadísimos rendimientos, con relevante intervención del propio autor.
TALENTOS CAMARISTICOS Varios han sido y justo es subrayarlo. Así, el QUINTETO DELOS alemán (Instituto Goethe en Sala de la Filarmónica) asombró entre lo tradicional y lo revolucionario con gran ánimo, depuradísima técnica y gusto inmejorable. El Dúo a Yun Hao Jiang - Julian Bello (violín-piano) constituyó acontecimientos técnico-estilístico con gusto vital en valiosísimo programa (Juventudes Musicales en Sala Zitarrosa).
El CUARTETO SUR encantó con guitarras (Fundación Mozarteum en Auditorio Vaz Ferreira) mediando un programa popular nacionalista americano, son sobresaliente labor de los solistas Rojas, Ausqui y Duhagón.
Con la Filarmónica disfrutamos de los instrumentistas Gutman, Buenseñor, Weiske y Rivera a través de Bolling y su estructura clásico-jacista, tan perfectos como especializados al igual que el armenio Tadevosayan en violín solista, dirigiendo con competencia y expresividad Stanley Derusha.
El alemán Andrea Henkel, que ya fuera un notorio profesional del piano en el Instituto Goethe, nuevamente sobrio resultó en el Radisson Victoria Plaza Hotel, bajo García Vigil.
María Luz Martinez, en Auditorio de ALADI, en textos nacionalistas americanos y líricos italianos exhibió verdaderos ejercicios virtuosísticos vocales, brillantemente acompañada por la pianista Ani Alvarez Badano.
En el ciclo dominical del MEC (Auditorio Vaz Ferreira), objetivo y prolijo fue el joven pianista Javier Bezzato, mientras que el conjunto Lasca-Martinez Delpuerto pareciera excedido en el sentido solístico individual y colectivamente.
DOS COMPOSITORES URUGUAYOS fueron vertidos por nuestra FILARMÓNICA. Tras un concierto de tangos prolijamente vertidos mas un perdurable Candombe de LAMARQUE PONS, en velada dirigida por García Vigil, conocimos un hábil ensayo de interrelaciones métricas de secciones orquestales en la Rapsodia Rítmica de Méndez, mientras en VARIACIONES del propio García Vigil fueron exploradas posibilidades formal-tímbricas nacionalistas y orquestales (Radisson Victoria Plaza Hotel)
PROGRAMA FERMENTAL. Fue el ciclo camarístico del MEC (Auditorio Vaz Ferreira). Así lo brindó el magistral contrabajista Carlos Weiske con obras de Marino Rivero interpretadas a la perfección sin duda alguna desde cualquier punto de vista, en tanto el Trío de Weber, muy dramático, de altos valores musicales individuales, especialmente en la flautista Beatriz Zoppolo (una maestra de su arte siempre), con Roberto Martínez del Puerto y Luis Pérez Aquino, deleitara hasta arribar a lo brillante con la violinista Carla Kruk, violista Moisés Lasca, violinista Carlos Lasca y sobre todo el trompetista Benjamín Brown, un talento juvenil, en el Septimino de Saint-Saens Opus 65.
ORIGINAL HUMORISMO. Lo brindó MUSSICOMIX, trío instrumental italiano con mezzosoprano sobre motivos de música clásica arreglados mas mímica a través de episodios breve lírico-cómicos de la vida cotidiana. Hubo envidiable comunicación con el auditorio con tradición y originalidad (Instituto Italiano de Cultura en Teatro del Notariado).
MUJERES EN MUSICA. Obras de la creadoras uruguayas Colucci, Morales de Villegas, Correa Luna, Malborxzyk, Weingarten, Lockhart, Pierotti, Perdomo mas de Raúl Montero, evidenciaron cuidado formal, sentido lírico agudo, penetrante dominio rítmico nacionalista, en fin, autenticidad artística sin vanos efectismos de estas atrayentes compositoras a través de excelentes versiones de Colucci, De Rosa, Malborcsyk, Lozano, Amparo, Montero, Perdomo y sobre todo Raquel Fort, eminente en el teclado, con objetividad y tan específico como superior gusto (Ateneo).
OSSODRE. En el original ciclo TCHAIKOWSKY (Sala Brunet), Martín Jorge laboriosamente dirigió el Andante del Cuarteto 3ro., mientras el solista pianista Alexei Petrov en el 2o. Concierto para piano y orquesta resultara excesivamente virtuosístico, mientras la orquesta estuviera musicalmente muy tensa, mas aún luego también en fraseo de 5ª. Sinfonía.
Bajo Martín Garcia hubo positivas aptitudes de dirección y ejecución desde el Vals de las Flores a la 2ª. Sinfonía, en tanto Victor Addiego lograra muy buena versión de las Variaciones del opus 33.
Por otra parte, el FESTIVAL MOZART no satisfizo en lo vocal-técnica y estilo – pero sí en la Ossodre y su actuación, gracias al director Fernando Condon, muy flexible y objetivo (Catedral de Montevideo).
MAGISTRAL CICLO. Recordaremos dos ejemplos óptimos del ciclo del CIDIM (Consejo Nacional Italiano de Música) con el SODRE (Sala Balzo), máxima manifestación en Montevideo de la llamada música culta, en el 2003, por excelencias de intérpretes y programas, sentido formativo de público y ejecutantes descollantes y aliento a los jóvenes con generoso sentido competitivo.
Así, el SEXTETO LEONARDO evidenció amplitud y riqueza de estilo, solidez y flexibilidad de equipo, en versiones tan claras como fieles en forma, fraseo, métrica y valores histórico-actuales desde el dieciochesco Boccherini-sobrio y ajustadísimo en esta ocasión-al presente Sciarrino (un lamento seriado, obstinado rítmicamente y atonal) o enfrentarse a Brahms con su sólida estructuración decimonónica.
El ENSEMBLE AURORA mostró, por su lado, a cuatro instrumentistas super descollantes (afinación, sentido de equipo, usos de tiempos musicales, sentido interpretativo global óptimos) en Corelli, Geminiani, Locatelli y un virtuosísimo-artístico Vivaldi, en una tarde musical de estricto barroco desde los instrumentos originales hasta las lecturas musicales.
CONCIERTORAMA.
Ciclo removedor de arte y de formación de espectadores (Cine Plaza) tuvo
expresiones a recalcar positivamente. Así,
DON QUIJOTE de Minkus-Nureyev, profundo y riguroso clasicismo pintoresquista de
impecable baile mímico por solistas y conjunto de la OPERA DE PARIS (abril
2002) con gran escuela, siguiendo por ROMEO Y JULIETA
de Gounod (versión de 2002, Teatro NACIONAL CHEC0), mas admirables solos
coreográficos de pareja checos, uniendo perfectamente teatro con música, en
estilo clásico (voces, gestos, desplazamientos, danza), solo limitados por erróneo
realismo del marco escénico.
Luego, CARMEN de BIZET, en brioso realismo casi impresionista, en enfoque mas
anglo-sajón-germánico que francés (versión completa, Festival de Glyndebourne,
2002-2003), y finalmente la 7ª. Sinfonía de las Siete Puertas de Jerusalem
del genial contemporáneo Penderecky,
bajo su autor con orquesta del Festival Penderecky y COROS DE FILARMÓNICA DE
VARSOVIA, mas solistas polacos selectos, en un todo sobresaliente de creación
auténticamente religiosa y profundamente profesional a la vez, uniendo tradición
occidental del género oratorio con ejecución virtuosa (Auditorio Debussy del
Palacio de Festivales de Cannes. Esto
sin olvidar la versión puntual de Beethoven por el Trío SPRING, en la 1ra.
Parte de esta velada última del ciclo.