CICLO MOZARTIANO CON SATISFACCIONES

por Nelson Giguens

    Esta serie de conciertos inaugural de la temporada del 2004 del Sodre afortunadamente fue muestra mayoritaria de buenos resultados instrumentales y estilísticos de la OSSODRE a partir de una iniciativa en que los promotores coadyuvaron los planteos: el presidente, arquitecto Falco, con el director artístico, maestro Weiske y el director estable sinfónico, maestro Montenegro.

    Se usó con franca acogida la sala teatral MOVIE CENTER, adecuada para estas partituras (visibilidad y acústica), actuaron directores uruguayos serios (maestros Pose, Weiske, Condon, Montenegro) con experiencias sinfónicas y camarísticas, fueron bien en ensayadas y bien compaginadas las obras, se introdujeron textos no frecuentes en Montevideo para solos y orquestas, emergieron instrumentistas de la Ossodre en papeles solistas (profesores Lasca, Casanova, Constenla, Zoppolo, Varvará, Gonzáles, Canavó, Szilagyi, D'Andrea) con partes atentamente preparadas en técnica y arte) con buena concertación y unívocos enfoques interpretativos de acompañamientos, en fin las sinfonías elegidas y ya conocidas también ofrecieron claridad, equilibrio, sobriedad y fidelidad desde las formas musicales a los tiempos clásicos y la matización clásica sin tropiezos y sí con elegancia sostenida, sin los falsos romanticismos y modernismos de fraseo tan frecuentes como indebidos hasta en las mejores salas de conciertos occidentales fueron rasos a elogiar sinceramente. Sólo hubo notorios frecuentes altibajos técnico estilísticos en la versión del RÉQUIEM en re menor, K. 626, tanto entre solistas como en el Coro del Sodre.

En definitiva, pues un abordaje de un autor sistemáticamente como no se lo hace en nuestro medio con estímulos necesarios para los miembros de la OSSODRE (conjunto y solistas miembros), que estimula a unos y a otros en sus trayectorias y sale de los carriles programáticos habituales de meras acumulaciones de obras en las consignaciones, amén de resultar éstas de buen gusto y duraciones razonables para públicos aficionados, ampliando el disfrute habitual del oyente de la institución y revelando que el Estado bien orientado no es innecesario si no todo lo contrario, un orientador insustituible en la política de la cultura, es decir, en la extensión cultural, que merece el habitante común del país, ya sea un funcionario artista ejecutante de un organismo público como un director de un servicio, un director ejecutivo o un espectador simple de la gestión pública.

Deberé tenerse muy en cuenta esta iniciativa plasmada del SODRE para sus próximas actividades, pues abre un cauce fecundo como pocos para la vida cultural uruguaya, más cuando muchas veces en su historia ha habido faltas de metas claras de difusión masiva superior y por uruguayos competentes como ahora se presencia con unánimes opiniones mayoritariamente favorables hacia sus labores tanto por el público en general como por las críticas periodísticas especializadas.

Mis cálidas felicitaciones a estas experiencias en las personas de los responsables, pues.

NELSON . GIGUENS RISSO (crítico musical)