SONIDOS Y MOVIMIENTO Críticas musicales de Egon Friedler
EXCELENTE CONCIERTO DE MÚSICA RELIGIOSA
Concierto del Coro de la Universidad de la República dirigido por Francisco Simaldoni con la organista Noelle Fostel - Programa : Franz Liszt (1811-1886) : Vía Crucis SW 53 - Antonin Dvorak (1841-1904) : Misa en re mayor Op.86 - En la Iglesia Metodista, marzo 26
En el austero y agradable
ámbito de la Iglesia Metodista Central en la calle Constituyente y coincidiendo
con la Semana Santa, el Coro de la Universidad de la República presentó dos
obras poco conocidas de la literatura musical religiosa del siglo XIX :
"Vía Crucis" S53 de Liszt y la "Misa en re mayor" de
Dvorak.
El "Vía Crucis" que consta de una introducción y 14 fragmentos
dedicados a las distintas fases del recorrido de Jesús a la muerte es un Liszt
totalmente atípico, libre de todo ornato, todo preciosismo, toda
espectacularidad virtuosa. Su austeridad monacal, sombría, severa, apenas es
aliviada con algunos momentos de alivio melódico como en el bellísimo coro
femenino de la Estación IX "Jesús cae por primera vez". Hay una
poderosa influencia de J.S.Bach a lo largo de toda la obra que llega casi al
plagio en la Estación sexta"Santa Verónica", una leve variación del
más famoso de los corales de la "Pasión según San Mateo".
El "Requiem" de Dvorak, en cambio, representa la típica inventiva
melódica y armónica del compositor checo, con su honda identificación con sus
raíces nacionales. Más que una composición estrictamente religiosa, es una
obra panteísta en la que hay una exaltación de la naturaleza (durante su
composición, entre abril y marzo de 1885, Dvorak escribió a un amigo que
componía un Requiem mientras admiraba la hermosa campiña checa). Como escribe
acertadamente el biógrafo francés de Dvorak, Guy Erismann "Dios y la
naturaleza confundidos en una misma adoración constituye una constante del
pensamiento de Dvorak, que se expresa aquí con toda libertad, pero con
discreción y poesía, si bien la misa obedece a la construcción clásica de
las misas de Haydn, Mozart o Schubert". La obra por lo tanto tiene las seis
partes habituales : Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Benedictus y Agnus Dei.
Las enjundiosas versiones del Coro Universitario dirigidas con autoridad y al
mismo tiempo, con ejemplar flexibilidad interpretativa por Francisco Simaldoni,
hicieron todos los honores tanto al ascetismo sonoro de Liszt como a la natural
exaltación vital de Dvorak. Al trabajo coral se sumaron el competente apoyo de
Noelle Fostel en el órgano y la impecable actuación de varios solistas
(destacándose entre ellos el barítono Alvaro Valles en Liszt y el tenor
Fabián Bassi en Dvorak).
Un atento y numeroso público que colmó la sala, siguió atentamente el
desarrollo del concierto y no mezquinó sus aplausos.
PIANISTA
DE GARRA
Concierto del pianista Julian Bello con obras de
Robert Schumann (1810-1856) : Carnaval Op.9 - Estudios Sinfonicos Op.13 - En el
Teatro Solis, abril 5
Las dos grandes obras
maestras del repertorio romantico para piano incluidas en este recital
constituyen pruebas de fuego aun para profesionales experimentados que las
ejecutan con frecuencia en salas de conciertos en todo el mundo.
"Carnaval" es una serie de miniaturas de diferente caracter cuya
ejecucion requiere una gran sutileza de matizacion y una genuina imaginacion
interpretativa. Si cada uno de los fragmentos por separado tuvo consistencia
estilistica, a Bello le falto encontrar la unidad en la diversidad. Es decir,
brindo una interpretacion que tuvo aciertos parciales pero no logro esa magia
que depende de la sensualidad del sonido y de un refinado sentido del
"legato". Fue una version romantica…..pero no lo suficiente.
Mucho mas convincente estuvo Bello en los monumentales "Estudios
Sinfonicos" que constituyo un modelo de enjundia pianistica, madurez
interpretativa, compenetracion con la partitura y comprension de su logica
interna.
Pero al margen de eventuales reservas en nuestro juicio, Julian Bello volvio a
poner en evidencia que es uno de los mejores pianistas uruguayos y que esta
perfectamente equipado para una carrera internacional.
MUY BUENA ORQUESTA, ADMIRABLE SOLISTA, INTERESANTE DIRECTOR.
Concierto de la Orquesta Sinfonica de San Pablo dirigida por John Neschling - Programa : Heitor Villa-Lobos : Preludio de Bachianas Brasileras N.4 - J.Brahms (1833-1897) : Concierto para violin y orquesta en re mayor Op.77 (Solista : Benjamin Schmid, violin) - J.Brahms : Sinfonia N.2 en re mayor Op.73 - En la apertura de la temporada del Centro Cultural de Musica, En el Teatro Solis, jueves 7 de abril.
No muchos
directores tienen el privilegio que tuvo John Neschling : poder formar una
orquesta con autoridad absoluta……y abundantes recursos economicos. Basta
leer la lista de musicos para ver que el director brasilero contrato a numerosos
extranjeros y …..basta escuchar tan solo unos acordes para comprender que la
excelencia alcanzada por la orquesta depende en gran medida de la disciplina que
el maestro supo imponerle. Pero es indudable que ademas de su autoridad personal
(en la que suponemos juegan tambien un rol nada despreciable la diplomacia y la
capacidad organizativa) hay tambien una profunda sabiduria musical. John
Neschling sabe que quiere de su orquesta y sabe como lograrlo si bien no es
carismatico ni es un interprete de gran refinamiento. Por supuesto, supo
aprovechar la rica sonoridad de las cuerdas en Villa-Lobos, fue un acompañante
flexible y confiable en el concierto de Brahms, y supo frasear majestuosamente
el magnifico discurso musical de la Segunda Sinfonia, pero en total su
desempeño tuvo mucho mas oficio que inspiracion. Quien aporto la inspiracion
fue el solista de violin, el austriaco Benjamin Schmid. Su version delicada,
intimista, fue una verdadera exquisitez. Sin duda, es posible hacer un concierto
de Brahms mucho mas brillante y espectacular,pero el bellisimo sonido y el
sentido poetico de Schmid imprimieron a esta joya del repertorio violinistico un
encanto muy especial.
En los "bis" John Neschling revelo una nueva personalidad : la de un
consumado showman que sabe repartir con gracia abundantes bombones musicales
entre el publico. Dirigio avasallantes versiones de la Danza Hungara N.1 de
Brahms, "Las bodas de Luis Alonso" de Jimenez y una divertida pieza
humoristica que no pudimos identificar.
Los aplausos, previsiblemente, fueron largos y entusiastas.
CREATIVIDAD DESLUMBRANTE
Presentación del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín - Programa : "Bolero" (Coreografía : Marc Ribaud - Música : Maurice Ravel) "Looking thorugh Glass" ( Coreografía : Mauricio Wainrot) "Stetl" ( Coreografía : Richard Wherlock - Música : Jontef Klesmer Music, Shalom, Lutz Elias y Massel Klesmorim) -- En el Teatro Solís, jueves 14
El prestigioso Ballet
Contemporáneo del Teatro San Martín, probablemente el más importante en su
categoría en América Latina, suele distinguirse por la calidad e inventiva de
las coreografías que presenta. Esta vez reiteró con creces este juicio y
presentó tres coreografías de deslumbrante creatividad, de características
muy diversas.
La primera, del francés Marc Ribaud, encaró una nueva coreografía sobre el
Bolero de Ravel con un marcado tono primitivista. Bailarines con los rostros
pintados y mallas jaspeadas comenzaron su exploración del ritmo reiterado de la
célebre composición, desde el suelo. Luego el movimiento se convirtió en un
alarde de energía, con una mezcla muy sugestiva de simetrías y asimetrías en
el espacio. A diferencia de la coreografía original de Bronislava Nijinska
estrenada por Ida Rubinstein en París en 1928 o de la película de Claude
Lelouch en la que baila Jorge Donn, Ribaud no reúne el conjunto alrededor de un
solista sino que crea un fascinante vértigo colectivo.
Muy distinta es la poética coreografía creada por el director del conjunto,
Mauricio Wainrot, sobre música del célebre compositor minimalista neoyorquino
Philip Glass. Aquí lo esencial fue la fluidez del movimiento, a partir de una
vigorosa entrada masculina y una delicada respuesta femenina. "Looking
through glass" que tuvo dos partes de carácter colectivo con una parte
intermedia con un doble "pas de deux" a cargo de dos espléndidas
parejas (Ana Clara Gossweiler, Lázaro Pereira, Silvina Cortés y Ernesto
Chacón Uribe) se caracterizó por su fluidez, su lirismo, su variedad de
movimientos y de imaginativos diseños plásticos en el espacio.
La última coreografía, "Stetl", del británico Richard Wherlock
refleja un fascinante fenómeno cultural contemporáneo : el auge de la música
"klesmer". Los klesmorim eran humildes músicos judíos que solían
tocar en los casamientos en las viejas aldeas judías del siglo XIX conocidas
como Steitlaj (Stetl es el singular). Sus encantadoras y entrañables melodías,
casi siempre a cargo del clarinete y el violín, fueron redescubiertas hace
pocas décadas en la segunda mitad del siglo XX. Hoy la música
"klesmer", no solo la original sino la creada en nuestros días, con
la estilización de su característico estilo melódico, tiene un auge que sin
duda hubiera intrigado a los "klesmorim" originales. Hay festivales de
música klesmer en distintos lugares del mundo en los que participan
especialistas y creadores, muchos de ellos no judíos.
"Stetl" de Wherlock es folklore judío danzado imaginario en el mismo
sentido en que Bartok escribió música creando un folklore imaginario húngaro.
Los pasos de danza creados por Wherlock en los que existe una fuerte
interacción entre bailarines de ambos sexos, con movimientos admirablemente
estilizados, tienen muy poco que ver con las sencillas danzas populares judías
en las que generalmente los hombres bailaban separadamente de las mujeres. Sin
embargo la sugestión de la música (tanto vocal como instrumental) y el
carácter entrañable e intimista logrado por ese cuadro de parejas que están a
punto de ir de viaje (sin duda, una alusión a la emigración masiva de los
judíos de las aldeas judías de Europa Oriental a América a fines del siglo
XIX y comienzos del siglo XX) logra una especie de mágica recreación de un
mundo desaparecido.
Sin duda, fue un broche de oro para una notable velada de danza.