Críticas musicales por Egon Friedler
SONIDOS Y MOVIMIENTO
ESPLÉNDIDO FIN DE FIESTA
Concierto del coro de jóvenes de Windsbach y los Virtuosos Alemanes de Cámara de Berlín bajo la dirección de Karl Friedrich Beringer - Solistas : Antje Perscholka (soprano) Rebbeca Martin (mezzosoprano) Daniel Sans (tenor) y Sebastián Bluth (barítono) - Programa : Johann Sebastian Bach (1685-1750) : Oratorio de Navidad (Vantas N. 1,3 y 6 ) - En el Teatro Solís, noviembre 8
Como lo explicita Albert Schweitzer en su monografía clásica sobre Bach, el
Oratorio de Navidad es una serie de seis cantatas : las tres cantatas para los
tres días de Navidad, una para el Año Nuevo, una para el domingo siguiente y
una para la Epifanía. Cada cantata fue ejecutada en el día que le
correspondía durante las fiestas de Navidad de 1784. Bach las reunió por
haberlas compuesto para el mismo año, pero jamás se le hubiera ocurrido
ofrecer la obra como un todo en una misma ejecución. Estas cantatas incluyen
numerosos fragmentos que fueron tomados de otras composiciones escritas en honor
de la familia del rey-elector en 1733.
Este "auto-préstamo" no importó demasiado a la posteridad. El
"Oratorio de Navidad" que habitualmente se ejecuta, como en esta
oportunidad, de manera fragmentaria, sigue siendo a más de 250 años de la
muerte de Bach, una de sus obras más populares.
Ello se debe, sin duda a la belleza de la música, a la frescura de su
inspiración melódica, al sencillo pero magnífico entramado armónico, a la
coherencia musical y espiritual de cada una de sus seis cantatas.
En las tres cantatas elegidas para este concierto por los visitantes de
Windsbach y Berlín, que comprendieron 32 fragmentos corales, vocales e
instrumentales, estas virtudes se pusieron constantemente de manifiesto.
Con la dirección entusiasta y competente de Karl Friedrich Beringer, con el
concurso de un coro juvenil masculino que con justicia ha sido calificado como
uno de los mejores de Europa y con una espléndida orquesta de cámara
visiblemente familiarizada con la música de Bach, el concierto ofreció en
muchos momentos una experiencia espiritual rica e intensa. Generalmente esos
momentos estuvieron más a cargo del conjunto coral que de los solistas. Sin
duda, todos ellos fueron estilísticamente impecables, profesionales
concienzudos y responsables. Por ejemplo, el tenor Daniel Sans, puede servir de
ejemplo en materia de interpretación de recitativos. Su sentido estilístico es
admirable. Pero quizás con excepción de algunas intervenciones del barítono
Sebastián Bluth, los tres restantes en ningún momento exteriorizaron la llama
interior que fue tan notoria en el director. Por ejemplo, en el fragmento que
muchos melómanos (incluyendo el autor de este comentario) consideran el más
hermoso de todo el oratorio : "Bereite dich,Sion" (Prepárate Sion) la
mezzo-soprano Rebecca Martin cantó con elegancia y soltura, pero con un nivel
de emotividad cercano a cero.
Sin embargo, en un justo balance general, estos aspectos controvertibles no
empañaron el alto nivel de este concierto que constituyó un magnífico final
de fiesta para la temporada de este año del Centro Cultural de Música.
DECOROSO NIVEL MUSICAL, POBRE NIVEL ESCÉNICO
"El barbero de Sevilla" de Gioacchino Rossini (1792-1868) - Con los cantantes Margarita Luongo, Eduardo Garella, Diego Reggio, Edgardo Pascale, Alejandro Pampuro, Gabriela Aguiar - Con la Orquesta Juvenil "José Artigas" bajo la dirección de Ariel Britos - Dirección de escena : Melitón González - Vestuario y escenografía : Ana Arrospide - En el Teatro del Moviecenter, noviembre 9.
En un año en que la ópera ha estado totalmente ausente de la programación
de las mayores entidades musicales, la realización de un esfuerzo privado debe
ser bienvenida. Y debe ser doblemente bienvenida si ofrece una oportunidad de
actuación a cantantes de notoria solvencia y de paso brinda una ocasión de
fogueo para jóvenes músicos como los de la orquesta "José Artigas".
Pero en el debe y en el haber de la versión, no todo es positivo. Margarita
Luongo desplegó su indiscutida musicalidad de siempre y supo aligerar
hábilmente su voz de soprano dramática. Por ejemplo, su interpretación de
"Una voce poco fa" fue sumamente disfrutable. Pero escénicamente sus
mohines bordearon la caricatura. No está muy claro si la parte escénica fue
manejada por ella o si le fue impuesta por el régisseur. De todos modos, su
sobreactuación fue desmesurada. Algo similar cabe decir de Alejandro Pampuro
que encarnó un Bártolo tan ridículo que dejó de ser cómico para ser
patético.
Pero estos no fueron los únicos errores de Melitón González. Fígaro se toma
demasiadas libertades con Rosina, entre ellas la de leer la famosa carta
dirigida al Conde de Almaviva. Las escenas de la afeitada de Bártolo y la de la
falsa borrachera del conde estuvieron muy pobremente resueltas.
Pero al margen de sus incongruencias teatrales, la versión ofreció muchos
momentos de buen canto. Diego Reggio lució su voz pequeña pero bien timbrada
haciendo gala de una elogiable musicalidad. Eduardo Garella interpretó un
Fígaro desenvuelto y seguro y descolló en su gran aria "Largo al
factotum". Pero vocalmente quien más me impresionó fue el Basilio de
Edgardo Pascale. Este joven cantante posee una voz hermosa y pareja en todo su
registro y su canto es expresivo y eficaz en lo teatral. Si teatralmente la
Berta de Gabriela Aguiar dejó mucho que desear, desde el punto de vista vocal
constituyó una agradable sorpresa.
La dirección musical de Ariel Britos no fue demasiado sutil pero brindó un
apoyo apropiado a los cantantes. No faltaron deslices en la orquesta pero en
general funcionó razonablemente bien.
En síntesis, no es de esas versiones que pueda calificarse de
"inolvidable" pero viene a llenar un vacío en un medio en el que cada
vez más la ópera en vivo se está convirtiendo en una rareza.
VIOLINISTA DISCRETA, MUY BUEN PIANISTA
Recital del dúo integrado por Valeska Hadelich (violín) y Ney Salgado (piano) - Programa : Beethoven : Sonata en re mayor Op.12 N.1 - Villa Lobos : Primera sonata fantasía - Claudio Santoro : Fantasía Sul America (para violín solo) y Sonata N.4 (violín y piano) - Bajo los auspicios del Mozarteum del Uruguay y la Embajada de la República Federativa del Brasil - En la sala Vaz Ferreira, noviembre 12
El principal interés de este concierto fue conocer obras violinísticas del
siglo XX compuestas por dos de los mayores creadores brasileros : la exuberante
y lírica "Sonata Fantasía" de Villa-Lobos, la virtuosa y brillante
"Fantasía Sul America" para violín solo de Claudio Santoro y la
sonata N.4 del mismo autor, particularmente sugestiva en su melodismo y su
coloridas combinaciones armónicas. Con ello, hay que admitir que tuve la
sensación de que estas obras hubieran ganado con un intérprete de más
enjundia, mejor sonido y técnica más importante que Valeska Hadelich. Ya en la
sonata de Beethoven que abrió el programa, se notó su disparidad de fuerzas
con su acompañante. Mientras el pianista Ney Salgado exhibió una musicalidad
ágil, vital, sensible, la ejecución de Hadelich en ningún momento trascendió
la mera corrección.
Un atento público siguió el desarrollo del concierto y al finalizar los
visitantes interpretaron sendos "bis" también de Villalobos y
Santoro.
INTERESANTE PERO DESPAREJO
"Escúchame" - Espectáculo coreográfico del Taller Mouret con participación del grupo invitado Musasum - Con coreografías de Vera Garat y Magdalena Durán, Ximena Castillo, Iris Moureet, Fiorella Calisto y Marcelo Marascio, Serrana Vilaró - En la Asociación Cristiana de Jóvenes, noviembre 14
No hay nada más difícil en la danza que la concepción de una danza
abstracta para un solo intérprete, pero los coreógrafos noveles y no tan
noveles raras veces tienen conciencia de esto. Por ejemplo, en este programa que
comprendió 16 números la mitad fueron de carácter unipersonal. Exceptuando
las coreografías de Ximena Castillo bailadas por ella misma, el resto creado
para un solo bailarín o una sola bailarina, fue de lo menos logrado en el
espectáculo. A diferencia de sus colegas, Castillo evita la abstracción, se
atiene a un escueto y convincente esquema argumental apoyado por la canción
popular y crea un movimiento que combina ingeniosamente lo teatral y lo
coreográfico.
Ximena Castillo asimismo posee una interesante inventiva cuando crea danzas para
pequeños conjuntos como en el nada convencional "Desde el jardín"
que cerró el programa.
Pero indudablemente los "platos fuertes" del programa fueron las
coreografías de la madre de Castillo y directora del conjunto, Iris Mouret.
Mouret es una de las pocas personalidades de la danza independiente en nuestro
medio que se atreve a coreografiar utilizando grandes partituras del repertorio
clásico…… y lo hace exitosamente. En esta oportunidad, utilizó ni más ni
menos que el "Allegretto" de la Séptima Sinfonía y un fragmento de
un trío de Beethoven en sendas coreografías de un singular encanto informal,
que en ningún momento estuvieron reñidas con una atrayente musicalidad.
Del grupo Musassum se ofrecieron sendas coreografías, ambas ganadoras del
Premio de Danza Joven (en 2002 y 2003). La que nos pareció particularmente
interesante fue "Distancia" (Premio del año 2003) con acompañamiento
de una poderosa percusión a cargo de Martín Castrillejo. Bailada con notable
vigor y expresividad por sus creadoras, Vera Garat y Magdalena Durán, denotó
una clara concepción del espacio, un imaginativo uso del cuerpo y un afinado
sentido plástico.
El nivel de los bailarines fue bueno y homogéneo, destacándose particularmente
el trío que tuvo a su cargo la curiosa e interesante coreografía de Iris
Mouret : "Tres para un banco" con música de Piazzola : Magdalena
Durán, Eliane Chilavert y Marcelo Marascio, debiéndose destacar que éste
último fue el único participante masculino en el espectáculo.
EXCELENTE GUITARRISTA
Actuación del guitarrista uruguayo-israelí Ruben Seroussi . Programa :
J.S.Bach/Seroussi : Chacona - D.Scarlatti arr.Seroussi - Sonatas K.420 (Saeta) y
K.139 (Fandango) - S.Aguado - Le fandango varié Op.16 - Seroussi : 2 melodías
populares sefaradíes - Abel Ehrlich : Del diario - J.Rodrigo (arr.Seroussi)
Adagio del Concierto de Aranjuez - En la Sala Zitarrosa, noviembre 16
Ruben Seroussi no es un guitarrista que busque deslumbrar con su técnica o
sus recursos de sonoridad y color. Es un artista expresivo al que interesa como
meta fundamental penetrar en la esencia de la música que interpreta. Ese es
también el objetivo de sus transcripciones, en las que nunca se aparta del
espíritu de los compositores originales, trátese de Bach, de Scarlatti o de
Joaquín Rodrigo.
En cambio, sus versiones de canciones populares sefaradíes son exploraciones de
varias posibilidades de variación en un lenguaje claramente moderno, en las
cuales no teme alejarse de los temas originales.
Seroussi incluyó además en su programa a sendos compositores virtualmente
desconocidos en el Uruguay : el israelí contemporáneo Abel Ehrlich (1915-2003)
y el español del siglo XIX, Domingo Aguado y García (1784-1849). Si la obra
del primero pareció un árido ejercicio de estilo, la obra del segundo
interesó por su colorido, su vivacidad y su atrayente inventiva melódica.
SONIDOS Y MOVIMIENTO
Concierto del Coro De Profundis con la Orquesta Filarmónica de Montevideo - Programa : Karol Szymanowski (1882-1937) : Letanía de la Virgen María Op.59 para soprano y voces femeninas (Solista : Isabel Barrios) - Wolfgang A.Mozart (1756-1791) Misa en do menor IK 427 - Solistas : Graciela Oddone (soprano) Isabel Barrios (soprano) Osvaldo Ledesma (tenor) Marcelo Otegui (barítono) - Dirección : Cristina García Banegas - En el Teatro Solís, noviembre 22
En su libro "Introducción a la música de nuestro tiempo", el
compositor y musicólogo argentino Juan Carlos Paz define en los siguientes
términos la personalidad artística de Karol Szymanovsky : "Szymanovsky ha
podido llevar a cabo la hazaña de escribir una música que aunque saturada del
típico sentimiento popular de Polonia, aparece casi sin contacto directo con el
folklore ; lo pintoresco, el color local, lo exótico, le son ajenos por
completo, así como todo elemento externo y toda sistematización a priori. Como
Prokofiev, pudo llegar a producir obras maestras como organización sin partir
de ningún sistema preconcebido, ya sea en la construcción, las armonías o la
rítmica, siempre alerta y vivaz." Este juicio es pertinente para definir a
la hermosa "Letanía de la María" que, por una parte refleja toda una
tradición de la música religiosa tradicional y por otra es profundamente
polaca. Al mismo tiempo la obra tiene vagas reminiscencias debussianas aunque no
se parece a la música de ningún otro creador. Es música intimista de honda
espiritualidad y noble inventiva melódica. Así la interpretó Cristina García
Banegas con las excelentes voces femeninas de su coro y el valioso aporte de
Isabel Barrios, quien, como solista supo dar a la obra toda su atrayente
sugestión mística.
Pero naturalmente la obra de fondo de la noche fue la magnífica Misa en do
menor IK 427 de la cual Bernard Paumgartner escribiera que "el espíritu de
Juan Sebastián Bach y el patetismo de Händel reviven en sus majestuosas frases
corales". Desde el bellísimo tema implorante del "Kyrie" inicial
a la exaltación jubilosa del Hossana in Excelsis, cada fragmento tuvo su sello
mozartiano singular, su belleza luminosa, su toque de gracia.
Gracias a su honda compenetración con la partitura y a la elocuencia expresiva
de sus gestos, la directora logró no sólo la precisa respuesta musical del
coro sino también su compromiso afectivo. Asimismo obtuvo la eficaz
colaboración de la orquesta, mientras los solistas aportaron musicalidad,
refinamiento y calidad vocal a sus respectivas intervenciones ; Isabel Barrios,
con su hermoso timbre oscuro, Graciela Oddone con la cristalinidad de su voz y
la precisión estilística de su canto ; Osvaldo Ledesma, con un canto
admirablemente controlado y expresivo y Marcelo Otegui, con una mezcla ideal de
control y libertad expresiva.
Un teatro lleno aplaudió largamente a los solistas, al coro a la orquesta y
sobre todo a la brillante coordinadora de toda la empresa, Cristina García
Banegas. Fue un público sensible e inteligente que supo apreciar debidamente un
gran acontecimiento artístico.
VOZ INTERESANTE
Concierto dedicado a la Historia de la Canción Italiana - Concierto comentado por Eduardo Gilardoni, también acompañante al piano - Con participación de los cantantes Carlos Carzoglio (barítono) y María Eugenia Antúnez (soprano) - En la Sala Vaz Ferreira, diciembre 1.
En los recitales de dos intérpretes la norma habitual es que ambos comparten
la velada de manera pareja, pero en esta oportunidad, en un acto de ejemplar
caballerosidad, el experiente y reconocido barítono Carlos Carzoglio, cedió la
mayor parte del recital a la joven y promisoria soprano María Eugenia Antúnez.
Ambos hicieron un atractivo programa con canciones italianas desde Giulio
Cassini (1550-1618) hasta Gioacchino Rossini (1792-1868), comentado con gran
amenidad por Eduardo Gilardoni, quien también acompañó a ambos intérpretes.
Por supuesto, fue clara la disparidad de recursos entre ambos cantantes.
Carzoglio, con pleno dominio de sus medios vocales, con una notable capacidad
expresiva y un manejo admirable de sus recursos tímbricos, contrastó con la
juvenil, interesante, muy promisoria pero aún inmadura María Eugenia Antúnez.
Es indudable que la joven intérprete, alumna de Beatriz Pazos, posee una voz
liviana, atractiva, que corre con fluidez. Pero aún le falta un largo camino
por recorrer para adquirir un dominio pleno de todas sus ricas posibilidades
potenciales. Es sin duda, una cantante cuya futura carrera valdrá la pena
seguir con atención. Y en cuanto a Carzoglio, es una gran lástima que el país
no le brinde las posibilidades que su talento merece.