Danza
moderna en Montevideo - 6 de Diciembre de
2003
por Nelson M. Giguens Risso
MU-DANZA GRUPO, Acontecimiento estrictamente fue el espectáculo bajo la dirección de Gustavo Gadea y Bárbara Ferrari, brindado por éstos, Isabel Amoedo y Florencia de Freitas, bailando los cuatros en conjunto y dúos. Realmente un espectáculo breve, pleno de imaginación contemporánea (sobre la plástica obra de Alex Katz), aliando genialmente el estatismo y la dinámica pictórica, el movimiento teatral mímico, loa danza de nuestros días y el movimiento atlético, con un gusto integral completamente original y juvenil, a través de dominios perfectos de los cuerpos (sus rotaciones y desplazamientos) con libertad y justeza simultáneamente, en estructuras autónomas y a la vez configurando con la música y la danza una viva y perdurable hasta lo perfecto - entre tensión y distensión - creación escénica.
Es que el vigor y la precisión del fraseo coreográfico desembocaron siempre en cuadros - cada uno - válido por sí mismo, ya en la danza lenta, ya en los tiempos rápidos de óptimos brillos, con una concentración expresiva tal que condujera a una duración de algo más de una hora, haciendo un virtuosismo estilístico - sin duda alguna - y sin dejar momento alguno sin asombrar en el escenario camarístico del Teatro de AGADU, estando dedicada la presentación a Helena Será, y mostrando coadyuvantemente un plantel selecto de técnicos, luces y usos de ropas cotidianas de superiores cualidades, más aún considerando esto en comparación con resultados dispersos de la vida cultural grupal uruguaya frecuentemente.
Es un espectáculo que mucho deberá andar por el Uruguay y países de América.
COMPAÑÍA MAGUY MARIN, Presentada por Embajada de Francia/AFAA y diversas Instituciones Galas (Teatro El Galpón), fue una incursión en la denominada danza teatral contemporánea, inspirada aquí en la obra de Samuel Beckett. Realmente más fue una incursión teatral mínima, de diseños reiterados, aunque excelentemente preparados, sobre la vida del hombre de masas actual y su tremenda soledad, aunque excelentemente preparados, sobre la vida del hombre de masas actual y su tremenda soledad, conlleva el empobrecimiento hasta de los gestos con un falso yoísmo, tan hueco como narcisista, lindando crecientemente con lo caricaturesco.
Hubo disciplina, total capacidad ejecutiva, pero la temática clamaba la presencia de las palabras ausentes, sustituidas sonoramente con páginas de Schubert, Gilles de Binche Gavia Brars, más efectos aislados de iluminación de Pierre Colomer y de vestuario de Louise Marin, este último muy acorde en su neutralización caracterológica con el espíritu de Samuel Beckett.
En definitiva, una confirmación de la imposibilidad de aliar teatro mímico con danza en las artes de nuestro tiempo.