INQUIETANTE
PROCESO DE DESAPARICIÓN DE LA
CRÍTICA CULTURAL
La Asociación
de Críticos Teatrales manifiesta su
preocupación y su alarma por el inquietante proceso de desaparición de la
crítica cultural en los principales medios de prensa de nuestro país.
Si bien hemos debido lamentar la pérdida de muy valiosos y queridos colegas en
los últimos años, el problema no radica en la desaparición física de los
profesionales, sino en una deliberada política de las empresas de ahorrar
dinero mediante jubilaciones forzadas y despidos sistemáticos.
Es innegable que existen problemas económicos en las empresas, pero la
política de degradar la cultura no es una solución. Por el contrario, es una
medida pésima que lleva a simultáneamente a la pérdida de la calidad y al
fracaso económico.
En todo el mundo, la prensa seria ha incrementado su rol de órgano de opinión
y las páginas dedicadas a cultura no sólo no se han reducido sino que han sido
aumentadas. Esa prensa ha entendido que mientras en la función informativa
tienen una seria competencia con la radiodifusión y los medios audivisuales, en
la parte formativa a cargo de la crítica especializada, no tiene competencia.
Precisamente en la era de Internet y del auge televisivo, las firmas
prestigiosas en temas culturales y en juicios críticos, han incrementado su
valor.
Los actuales directivos de la prensa, a diferencia de los de generaciones
anteriores, parecen desconocer el rol de la crítica cultural en la sociedad. No
parecen estar enterados que el auge cultural del país en las décadas del 50 y
el 60 tuvo como una de sus principales fuerzas propulsoras, una vigorosa
corriente crítica que abarcó a las más diversas disciplinas. Tuvimos una
crítica musical erudita y refinada, una crítica plástica diversificada y
exigente, una crítica de danza y ballet dotada de un impecable ojo crítico,
una crítica de teatro fermental y hondamente comprometida, una crítica
literaria de notable profundidad y riqueza conceptual y una crítica de cine de
primer nivel internacional. Pero lo fundamental es que todas estas inquietudes
tuvieron dónde expresarse. Los medios no mezquinaban el espacio. A menudo, los
artículos críticos tenían la envergadura de verdaderos ensayos.
Hoy los grandes medios de prensa solo parecen conceder cierta legitimidad a la
crítica de cine. Con toda la importancia del cine como manifestación
artística, esa limitación es injusta y absurda. Prácticamente quienes
todavía ejercen la crítica en otras disciplinas son supervivientes de un grupo
cada día más pequeño.
Particularmente nos duele el proceso de desaparición de la crítica de teatro
que se produce paradójicamente en un momento de florecimiento del teatro
nacional, con la aparición de nuevos valores tanto en la creación, como en la
actuación, la dirección y los rubros técnicos. Es un fenómeno conocido que
en momentos de crisis económicas, los pueblos se vuelcan al teatro y a la
cultura como forma de afirmar su identidad y sus valores ante una situación
adversa. La crítica siempre ha sido una guía y un estímulo, un factor
educador y formativo, un poderoso aliciente que obliga al análisis y a la
superación. Su importancia tanto para el público como para los artistas es
mayor precisamente en una época en que los medios audivisuales restan tiempo a
la lectura y la formación autodidacta característica de las generaciones de
críticos mayores.
Exhortamos a los dueños y directivos de los medios de prensa a revertir su
nefasta política y exhortamos a las entidades culturales y a personas
preocupadas por la cultura de nuestro país a unirse a nuestro reclamo.
No ocultamos que libramos una batalla por la dignidad de nuestra profesión que
se ve seriamente amenazada por una concepción mercantilista despistada y
totalmente errónea. Pero esta batalla se libra al mismo tiempo por la defensa
de los intereses superiores de la cultura de nuestro país.
ASOCIACIÓN DE CRÍTICOS TEATRALES DEL URUGUAY