EN
TORNO A NUESTRA CRITICA MUSICAL
por Alfredo Nicrosi (Segunda parte) 
Lauro Ayestarán y su visión singular de la crítica
"Quedémonos en el sonido, que fuera de él ronda una noche impenetrable y llena de peligros". (Lauro Ayestarán")
Coincidimos en general, con que el ejercicio de
la crítica, en todas las variadas actividades que desarrolla hoy la sociedad
humana,- y en particular en las actividades artísticas,- sea un "mal
necesario" que nos aqueja, para bien o para mal, según la competencia,- o
la falta de ella (...) ,- de parte de quien asuma la responsabilidad y el coraje
de ejercerlo
Pero, en definitiva, - como señala el prestigioso crítico argentino Jorge
D´Urbano, (Buenos Aires 1917-1988),- la crítica supone la opinión de un
individuo y la discusión pública de un fenómeno artístico." "Para
ello,- reclama D´Urbano,- el crítico, debe poseer una mente organizada de tal
modo que le permita extraer y exponer las razones precisas de orden estético,
técnico, estilístico o histórico que lo han llevado al juicio."
(J.D´Urbano: "Diccionario Musical Para Aficionados".
Argentina.Colección ANESA 4. 1976.Pag.84).
Estas exigencias, en general, apropiadas a expresiones artísticas como el
teatro, la literatura, artes plásticas, cine y aún a las expresiones asociadas
con la música, (ballet, ópera) tratándose de "música pura" ,
enfrenta a la crítica con problemas tan complejos como exigentes en la
delimitación de sus atribuciones.
Ante el hecho musical, veamos el más controvertido: el estreno de una
composición de cámara o sinfónica, (particularmente contemporánea), el
crítico se enfrenta al desafío de transmitir a sus lectores, sus impresiones,
intentando "describir" lo que escuchó por primera vez, aventurar un
juicio de valor, e incluso juzgar los aciertos y "fidelidad" de los
intérpretes.
Y allí es cuando surge el problema, y los peligros, cuando nos aventuramos, en
esa "noche inpenetrable" que nos advierte Ayestarán, cuando nos
alejamos del "sonido". Dice nuestro inolvidable profesor:
"Hablar de música es ya una traición. Y el delito radica en ese
escamoteo: recibir una sustancia sonora y entregar una sustancia literaria.
Hablar de música es pues, traducir. Y aquí más que nunca traducir es
traicionar. ¿Qué insulto buscar entonces para aplicarlo a éste que va a
hablaros, no ya de música sino de la crítica de esa música? . Cuanto más nos
alejamos del fenómenop sonoro, tanto más iremos traicionándolo.
Sírvanos por por lo menos la literatura para confesar nuestro pecado original
con clara lealtad. Y ya tenemos aquí sentada, la premisa de toda crítica: la
música es solamente un juego sensorial e inteligente de sonidos.
¿Y las conveniencias estéticas?- se me objetará.
Présteme Verlaine su exquisito verbo: "El resto es literatura." (A.
Nicrosi: "Lauro Ayestarán y la Música Uruguaya". Fonam.Montevideo
2000. Pag 17: transcripción de una nota de Ayestarán: "El Problema de la
Crítica Musical". Revista Histórica. Tomo II. Nº 4. Montevideo. Abril
1938. Pag. 93.
Richard Strauss, en una carta a Romain Rolland refiriéndose al "pretexto
filosófico o literario de sus poemas sinfónicos expresaba: "Un programa
poético no es sino el pretexto para la expresión y el desarrollo puramente
musical de mis emociones y no una mera descripción musical de los hechos
precisos de la vida. Pues esto sería completamente contrario al espíritu mismo
de la música".
Luego amplió esas ideas: "Nuestro arte.- afirmó,- consiste en la
expresión, y una obra musical que no pueda trasmitirme un verdadero contenido
poético,- por cierto, siempre que pueda hacerlo únicamente mediante sonidos,-
deja de ser música para mí (en todo caso podría insinuar este contenido con
palabras, pero solo insinuarlo)" (carta a Karl Wolff, cítado por Josef
Rufer: "Músicos sobre música". EUDEBA. Buenos Aires 1964. Pag. 107)
Para Igor Sytrawinsky, el fin de la música era
el "de constituir un orden en las "cosas"..."un orden entre
el hombre y el tiempo" y declaraba, para desesperación de los
neo-románticos: "Yo considero la música, en su esencia, impotente para
expresar lo que sea; un sentimiento, una actitud, un estado psicológico, un
fenómeno de la Naturaleza, etc. La expresión no ha sido nunca una propiedad
inmanente de la música". (Strawinsky: ·Crónicas de mi vida").
Esta convicción, lo lleva a ser implacable con la crítica, mejor dicho con los
críticos y así lo expresa respondiendo a una pregunta de su amigo, el músico
Robert Craft:
"- ¿A qué se refiere cuando dice que los críticos son
incompetentes?"
"- Quiero decir que ni siquiera están preparados para juzgar la gramática
de un compositor.No comprenden cómo se construye una frase musical, no saben
cómo se escribe la música; son incompetentes en la técnica del lenguaje
contemporáneo musical. Los críticos informan equivocadamente al público y
entorpecen la comprensión. A causa de los críticos , demasiadas cosas valiosas
aparecen demasiado tarde. Además, con cuánta frecuencia leemos críticas de
estrenos de nuevas obras en las que el crítico elogia o censura (aunque suelen
elogiar) la interpretación. Las interpretaciones son algo; no existen en
abstracto, aisladas de la música que intentan interpretar. ¿Cómo puede saber
un crítico cuando está bien o mal interpretada una obra de música que no
conoce?"
( "Conversaciones con Igor Strawinsky" (Alianza Editorial, S.A. Madrid
1991).
Sobre otros aspectos de la crítica musical, nos ocuparemos en la próxima nota.
El compositor y crítico chileno Roberto Escobar,- sobre el cual hicimos
referencia en nuestra nota anterior, señala la trascendencia que puede tener
una crítica periodística registrando "el significado social del acto
musical", constituyendo "un eslabón que une la vida musical con la
sociedad en general, más allá de los auditores a un concierto específico. En
esa forma, la crítica prolonga el acto musical." , observa finalmente.