por Egon Friedler

INGENUA, FRESCA, ENCANTADORA
“Coppélia” Ballet con música de Leo Delibes – Coreografía : Arthur Saint Leon – Adaptación : James Amar – Con Marina Sánchez, Alejandro González y Eduardo Castillo en los roles principales – Ballet del Sodre con dirección de Rodolfo Lastra – En el Teatro del MovieCenter , mayo 31

Lo singular de esta adaptación del maestro francés James Amar de la histórica coreografía de Arthur Saint Leon (estrenada en 1870) es que concede un rol sumamente destacado a la pantomima. Pero felizmente esta insistencia en gestos que hacen explícita (quizás demasiado) la sencilla e ingenua trama, no quitan a la obra su frescura, su encanto, su vitalidad juvenil. El cuento de la muchacha que simula ser una muñeca para reconquistar el amor de su novio, brinda un hermoso pretexto para una acción coreógrafica ágil, atractiva, variada y al mismo tiempo inteligentemente estructurada.

De las tres Coppelias elegidas para el rol (María José Rodelico, Andrea Tio y Marina Sánchez) tuve ocasión de ver a esta última. Marina supo dar al rol la informalidad, la gracia y la inofensiva picardía que éste reclama y en la parte puramente danzable puso de manifiesto una técnica prolija y rendidora. La acompañaron muy bien Alejandro González como el novio voluble de la protagonista y Eduardo Castillo, en el rol fundamentalmente mimado de Coppelius, el constructor de la muñeca conflictiva.

El Ballet del Sodre, disciplinado, ágil, desbordando simpatía, puso en evidencia que está trabajando muy bien con su nuevo maestro, el argentino Rodolfo Lastra. Es de esperar que en esta nueva etapa el Ballet tenga oportunidad de presentarse con frecuencia ante el público ya que esta interacción constante no solo es necesaria. Es la razón de ser del conjunto oficial.

¿ INTROVERTIDOS? ¿QUIÉNES?
Presentación del Harlem Gospel Choir – Tributo a los Beatles – En el Cine Teatro Plaza, 3 de junio

El público uruguayo tiene fama de tímido y de retraído, pero el espectáculo del Harlem Gospel Choir desmintió de manera tajante esa idea tan arraigada en nuestro medio. De hecho, hubo dos espectáculos, uno, en el escenario, el otro, en la platea. Los movedizos, efusivos y locuaces artistas negros brindaron un show en el que lucieron su singular técnica vocal, su profesionalismo, su disciplina y su insólita capacidad de comunicación y el público le respondió batiendo palmas con frenético entusiasmo, festejando cada canción y aceptando entrar en cualquier juego propuesto por los visitantes. El Harlem Gospel no tuvo ningún problema en conseguir voluntarios para compartir en algunos momentos el escenario o en descubrir inspirados imitadores entre la asistencia que colmaba las instalaciones del Cine Teatro Plaza. Al margen de los atractivos de su repertorio, la comunicación del grupo de Harlem con el público constituyó un fenómeno fenómeno sociológico-cultural no menos interesante que el espectáculo en sí.

Solo hubo algo reprochable, al menos para mí y para algunos otros espectadores veteranos : los excesivos decibeles de la amplificación. Hay un hermoso libro de Gerald Moore, el gran pianista acompañante que trabajó con algunos de los mayores artistas del siglo XX titulado “Am I too loud? “ o sea “ ¿No estoy tocando demasiado fuerte?. Es una pena que el Harlem Gospel Choir no se le ocurrió plantearse una pregunta semejante

UNA LECCIÓN DE ARTE Y DE VIDA
Concierto de homenaje a Nibya Mariño en su 85 Aniversario – Robert Schumann (1810-1856) : Arabesco Op.18 – Escenas infantiles Op.15 – Felix Mendelssohn-Batholdy (1809-1847) Variaciones serias – Frederic Chopin (1810-1849) : Nocturno – Tres Mazurcas – Tarantella Op.43 – Junio 5, en el Estudio Auditorio del Sodre

En este homenaje a los 85 años de vida de Nibya Mariño no faltaron las palabras. Tanto el presidente del Sodre, Arq.Roberto Falco como el Ministro de Cultura, Dr.Leonardo Guzmán, se refirieron cálidamente a la artista homenajeada. Pero obviamente lo que importó no fueron las palabras sino los sonidos.

Nibya, una vez más cautivó a su público. Demostró que los años no pudieron con ella ; no perjudicaron su técnica, su musicalidad, su riqueza temperamental, su capacidad de recrear una música que ha ejecutado durante toda su vida como si la estuviera descubriendo.

Nuestra gran pianista, una romántica de la estirpe de Cortot, una vez más fue fiel a su repertorio. Nunca se apartó de él. Prefirió ser íntegramente ella en pocas obras y no dispersarse en composiciones que no respondían a su sensibilidad más íntima. Schumann, Mendelssohn y Chopin. Solo románticos. Es cierto que Nibya también hace muy bien a algunos clásicos y a impresionistas como Debussy y Ravel pero en este homenaje pareció decidida no solo a saldar una cuenta con su público sino también consigo misma. Visiblemente re-estudió obras que tocó en infinitas oportunidades con el rigor con que se encaran obras desconocidas.

Este concierto no solo fue una lección de arte sino también de vida. Quienes conocen a Nybia saben que en su juventud espiritual no hay ningún secreto. Su increíble rendimiento artístico es resultado de una rigurosa disciplina y de un estilo de vida casi ascético. Es todo un ejemplo…..y no solo para pianistas.

EXCELENTE CELLISTA CON GRAN ACOMPAÑANTE
Recital del violoncellista checo Michal Kanka acompañado al piano por Carmen Nariño – Obras de Schubert, Tchaikovsky y Brahms, sábado 19 de junio

En sustitución del concierto sinfónico, cancelado por enfermedad del maesto Roberto Montenegro, el visitante checo Michal Kanka que debía actuar como solista en el concierto de Dvorak, ofreció un recital de cámara acompañado por Carmen Nariño.

Pese a la premura con la cual este concierto fue programado, la pianista realizó una labor notable de adaptación al visitante checo y una vez más puso en evidencia su notable ductilidad y su imbatible seguridad musical.

Contando con ese firme respaldo de Carmen Nariño, Michal Kanka se evidenció como un artista sensible y refinado en tres obras favoritas del repertorio para su instrumento : la Sonata en la menor “Arpeggione” de Schubert, las Variaciones Rococó de Tchaikovsky y la Sonata N.1en mi menor Op.38 de Brahms.

El encanto melódico y el lirismo de Schubert, la impetuosidad virtuosa de Tchaikovsky y el delicado y refinado intimismo de Brahms, fueron disfrutables en cada movimiento, en cada pasaje, en cada frase musical. Por su parte,Carmen Nariño,que, como ya lo señalamos al principio, realizó un verdadero “tour de force” al acompañar al visitante, demostró plenamente su garra pianística en las Variaciones Rococó, donde hizo olvidar que la obra está escrita para violoncello y orquesta y que la versión con piano es solo una transcripción.

UNA GRAN FIESTA MUSICAL
Presentación de la Orquesta Sinfónica de la Radio Nacional Polaca bajo la dirección de Gabriel Chmura – Programa : Witold Lutoslawski (1913-1994) : Pequeña suite para orquesta – Peter I.Tchaikovsky (1840-1893) : Concierto para violín y orquesta en re mayor Op.35 (Solista : Boris Belkin, violín) – Antonin Dvorak (1841-1904) : Sinfonía N. 7 en re menor Opus 70 – En el Cine Teatro Plaza, lunes 21 de junio

En una época en la que son cada vez más raras las visitas de grandes orquestas europeas y norteamericanas, hay que celebrar como un acontecimiento la visita de la Orquesta Sinfónica de la Radio Nacional Polaca. Realmente se trata de una gran orquesta en la mejor tradición europea, con vientos y metales de increíble rendimiento y un gran sector de cuerdas de impecable musicalidad. Por lo demás trae un director que une a una notable competencia técnico-musical, viscerales instintos artísticos que le permiten extraer toda la riqueza de cualquier partitura abordada, obteniendo al mismo tiempo la mejor respuesta posible de sus músicos.

Chmura es asimismo un músico sobrio, cuya labor frente a la orquesta es un afinado trabajo de síntesis, basado en un profundo trabajo de análisis previo.

En el comienzo del programa, brindó una obra temprana, muy hermosa y hábilmente orquestada de Witold Lutoslawski, donde se lucieron ampliamente los vientos y particularmente la flauta solista. En la medida en que estamos informados, se trata de una primera audición, lo que tiene una indudable importancia para nuestro medio musical, ya que Lutoslawski, fue uno de los compositores de primera línea del siglo XX.

Luego vino una versión inolvidable del popularísimo concierto para violín de Tchaikovsky con un solista internacional de primer nivel. Boris Belkin es indudablemente uno de los grandes violinistas del momento. Su técnica es tan perfecta y la maneja con tal facilidad, que logra transmitir de manera directa y sin problemas, sus sofisticadas intenciones expresivas. Estas en el concierto de Tchaikovksy significaron el evitar una versión virtuosa más, infundiendo al concierto un entrañable intimismo y una admirable riqueza de sugestión poética lograda con “pianissimos” que pese a ser perfectamente audibles siempre estuvieron al borde del silencio. Por supuesto, la parte virtuosa estuvo igualmente presente, en particular en el chispeante último movimiento. Pero el virtuosismo siempre estuvo al servicio de la música y no al revés. En cuanto al acompañamiento brindado por Gabriel Chmura y la Orquesta de la Radio Polaca, tuvo grandeza en el primer movimiento, sutileza en el segundo y brillantez en el tercero, brindando a su gran solista un acompañamiento poco menos que ideal. Fuera de programa Belkin y la orquesta nos regalaron una coqueta y elegante versión del Vals-Scherzo de Tchakovksy, una verdadera exquisitez musical.

La Séptima Sinfonía de Dvorak fue un final de fiesta de lujo. Esta gran sinfonía, brahmsiana en su sólida estructura, su riqueza temática, sus desarrollos imaginativos y su contenido y noble lirismo, es también hondamente checa en su espíritu y en el colorido de sus temas y muy particularmente en su exquisito Scherzo, a mi juicio, el más personal e inspirado de sus cuatro movimientos. La versión de Chmura tuvo nobleza, gracia, equilibrio, delicadeza, vigor, intensidad emotiva y genuina grandeza. Cada uno de los movimientos se caracterizó por sus “tempi” justos y su admirable lógica musical.

Una vez más cabe felicitar al Centro Cultural de Música por una velada artística de altísimo nivel que quedará por mucho tiempo en nuestro recuerdo.

Gentileza del Semanario Relaciones