FUTURO MUSICAL ALENTADOR

Dr. Nelson M. Giggens (crítico musical)


Como lo expresara el maestro Roberto Montenegro al recibir en el Auditorio del Sodre en el Premio Jerusalén, la música tiene un alcance social fundamental y el ambiente favorable para todas las manifestaciones culturales es evidente principalmente en la vida de los niños y su educación por su naturaleza netamente temporal y su consecuente libertad interpretativa, notoria en el caso de la gestión del director de orquesta frente a sus dirigidos de conjunto. Es un saber en la base cultural, entroncado ulteriormente con todos los valores superiores, (llamados por el gran psicólogo humanista Abraham Maslow, metavalores) y estrechamente enlazados entre sí.

Por lo dicho, más experiencia, mucho más de 50 años con las disciplinas musicales, desde lo instrumental al campo de la historia, la crítica, el análisis de partituras y el periodismo) aliados con el cultivo del Derecho y las Ciencias Sociales me aseguran decir contra ciertas frecuentes opiniones pesimistas que Uruguay está abriendo por primera vez, tras los 50 años, que llevo profesionalmente en tales labores) sendas modestas, pero seguras de extensión musical culta.

Se han dejado vanas utopías - tan frecuentes como nefastas en la vida del país- y un realismo domina en las organizaciones públicas y organizaciones privadas con una reevaluación de metas y Empleo eficaz de los medios que dispone nuestra sociedad, fundamentalmente nuestros músicos, en plena renovación generacional.

Así, el Sodre ha hecho, bajo impulsos directos del presidente, arquitecto Falco y de los directores artístico y sinfónico, maestros Weiske y Montenegro, un plan concreto y completo para la actividad del servicio durante el presente año 2004, con cabida decisiva de nuestros intérpretes nacionales más representativos en las más diversas especializaciones y procurando la mejor dinámica de los cuerpos estables durante toda la temporada, aspectos que serán objeto de próxima nota en este lugar.

Por otra parte, el fértil ensayo temático, que fuera el reciente Festival Mozart ha demostrado tanto la capacidad como el talento de los músicos uruguayos en dirección, solos y conjunto orquestal, así como las compaginaciones- en todos los programas - estuvieran marcadas por el buen gusto, la agilidad y el espíritu innovador.

Del mismo modo la coordinación con la Filarmónica y la variedad de escenarios de ésta aseguran públicos muy variados, sin sobreposiciones programáticas y sí contando con importantes valores de saneados oficios.

Finalmente no debo olvidar que el planeamiento debido ha dominado otras acciones en el campo privado como la nueva temporada internacional del Centro Cultural de Música, inteligentemente presidido por Vera Séller, tendiendo un puente con el Occidente actual. Ni qué hablar de la labor educativo-fermental de los ciclos de Juventudes Musicales del Uruguay, Ateneo de Montevideo (concurso y conciertos), Asociación Cristiana de Jóvenes, Yacht Club Uruguayo (ciclo pianístico, bajo Raquel Boldorini, originalísimo), Centro Español, Alianza Francesa y muchos más.