EL HIMNO Y NUESTRAS ORQUESTAS:
¿UN "MONOPOLIO"
INTOLERABLE"?
por Alfredo Nicrosi Otero
El
miércoles 6 agosto "EL PAIS", publicó en su página de espectáculos,
un comentario del Sr Eduardo Roland,
sobre el concierto ofrecido por la Orquesta Juvenil de las Américas,
dentro del ciclo del Centro Cultural de Música.
Destacando la costumbre de la orquesta de
tocar los himnos de los países que visita, dirigido "por uno de los
integrantes oriundo del país anfitrión"
( el violinista Nicolás Giordano, uruguayo radicado en Holanda) dice en
su nota:
"La
sorpresa del público (entre el que estaba
el actual Intendente de Montevideo y
el ex - presidente Julio María Sanguinetti)
debe de haber sido importante al escuchar cuán
hermosa puede sonar
la partitura de Debali tocada en "tempo" algo más lento, sin
estridencias ni excesivos énfasis en materia de dinámica
y desprovista de ataques impetuosos.
La
verdad es que bien valió la pena esta vez escuchar nuestro Himno patrio, y no
sería mala idea que se pudiera grabar
esa versión, al menos para terminar un poco con ciertos monopolios en los que
nadie repara.
(el subrayado e nuestro)
Si dentro de esos "monopolios", Roland se refiere a la versión
que irradia el SODRE en las conmemoraciones o actos que lo exijan, creo
necesario señalar que
corresponde
a la grabación de la OSSODRE (1957), dirigida por el maestro Domingo
Dente, cantando el Solo, el barítono Virgilio Luongo y la intervención del
Coro del Instituto.
Muy
bien actualizada en su sonido por los técnicos de la Radio Oficial, constituye
un digno testimonio documental de la época, en la que nuestra orquesta era
considerada en el extranjero,- y así lo afirmaban los grandes maestos que nos
visitaban entonces: Fritz Busch, Erich Kleiber, Paul Paray, Juan José Castro,-
como la de mayor nivel de sudamérica-
Musicalmente,
la interpretación es muy cuidadosa, sin faltar, tratándose de nuestro
emblema patrio,
un controlado fervor expresivo, con la jerarquía de un solista del nivel
del recordado Virgilio Luongo y las excelencias del Coro, en esa época, con la
dirección estable del mismo maestro Dente.
Observen los lectores, que contra ese "monopolio" en los que
nadie repara",
el señor cronista "descubre",- con la referencia de la
orquesta juvenil visitante,- las bellezas de la partitura de Debali, en
"tempo algo más lento". sin
los "deslices" ("énfasis" ,
"estridencias"., "ataques impetuosos") que su severa
apreciación musical rechaza en
la grabación y,
obviamente, en las ejecuciones en directo que realizamos los músicos
uruguayos.
Nos resulta tan sorprendente como doloroso, leer en un diario que siempre
respetamos por la defensa acérrima de los valores nacionales y por su
tradicional seriedad y alto nivel de sus críticos de arte, un juicio tan
agresivo como desafortunado, respecto a nuestra capacidad de expresar un emblema
nacional, como el Himno, que nos pertenece en forma instranferible.
Así como nosotros hemos tenido la oportunidad de ejecutar
himnos de otros países, nos enorgullecemos cuando escuchamos el nuestro,
interpretado por colegas extranjeros. Es un homenaje y un respeto a nuestras
nacionalidades, que nos debemos cada vez, que las circunstancias lo propician.
Pero,
la grabación oficial, ajustada al decreto 320/979, que fija la versión, con
las variantes que se fueron realizadas a través del tiempo,- entre ellas la del
"tempo" de ejecución de 144 la negra para el Coro y 80 la negra para
el Solo,-
es privativa de intérpretes: orquesta, solista y coro nacionales, tal
cual
lo representa la versión aludida de la Orquesta Sinfónica del Sodre.
Sobre
este muy enojoso episodio, creo muy
oportuno,- ya que el reciente "Día del Patrimonio" llevó su
nombre, citar un fragmento de un estudio del
Prof. Lauro Ayestarán, publicado precisamente en el
diario EL PAIS, (del cual era crítico
musical) en noviembre de 1944.
Su
título: " ¿Debe reformarse
nuevamente la música de nuestro Himno Nacional?"
"Los
himnos nacionales tienen una vida autónoma dentro de la historia general de la
música. No son
hechos estéticos químicamente puros; es decir, no nacen de una
individual intuición creadora que una vez
fijada en sonidos no acepta superación. A nadie se le
ocurriría reformar un Minué de Mozart o la Novena Sinfonía. Un himno
nacional nace y tiene un período de crecimiento, pero he aquí que una vez
llegado a la madurez, perdura intocable para siempre"....
Más
adelante decía, refiriéndose al hecho colectivo, que dio forma definitiva al
Himno y a su interpretación:
¿Quién
fue el que obró esa maravillosa taumaturgia?. Por cierto no fueron los
transcriptores. Fue el pueblo que agrupó los valores de las notas de una manera
más nerviosa y candente,que lo cantó pasando por distintos intervalos. Los músicos
cultos no hicieron otra cosa que acercar el oído a la masa que lo iba cantando
y poner un puntillo cuando lo iba pidiendo el pueblo o cambiar las altitudes
cuando la voz de una colectividad así lo exigia".....
Una
última referencia a la nota del señor Roland, esta vez dirigida a nuestros
organismos sinfónicos, muy sorprendente ya que
el Sr Roland, muy vinculado a la Filarmónica de Montevideo (la
"Producción Periodística" de la presentación de esta orquesta en TV
Ciudad, le pertenece y además está a cargo de los textos de programa de sus
conciertos), parece que,- contradiciendo críticas que escribió muy elogiosas
de su orquesta, - no la ubica al parecer, muy favorablemente en el "entorno
sonoro"
de nuestras salas de concierto:
"hacía más de un año que la capital uruguaya no recibía a una sinfónica extranjera, algo necesario para refrescar un poco los oídos, disfrutar si es posible y también comparar con la realidad de nuestras instituciones sinfónicas (Ossodre, Filarmónica, Orquesta Juvenil del MEC) , porque la comparación es uno de los grandes pilares del conocimiento y por ende del progreso" (el subrayado es nuestro).