Dr. Nelson M. Giguens Risso (crítico musical)
Justamente cuando el suscrito crítico musical cumple – en el mes de abril – su cincuentenario de dicha tarea periodística, iniciada teniendo 24 años de edad en abril de 1954, he tenido la gran satisfacción de observar la organización sistemática musical renovadora, en el medio uruguayo a través de los comienzos verificados y los comienzos anunciados de los mayores ciclos montevideanos de música culta, en el transcurso del presente año 2004.
Así fue primero el Sodre bajo la iniciativa del ciclo mozartiano de la Ossodre en el MovieCenter, brindando algunos de los más importantes textos de conciertos para vientos y cuerdas y sinfonías de aquel genio, impulsados noblemente por el presidente del Sodre, arquitecto Falco, secundado atentamente por el nuevo director artístico, maestro Weiske, y el nuevo director sinfónico estable, maestro Montenegro, en ejemplar logro, globalmente apreciado, tanto técnica como estilísticamente considerando, en una labor de equipo única en este campo cultural del país, a recordar siempre en futuras acciones públicas por lo dicho y por la franca y renovada acogida de público, colmando las salas en todas las ocasiones. Otro aplauso caluroso merece el Cuarto Festival Internacional de Música Eduardo Fabini con sus clases magistrales, por los maestros Brunetti (Italia) y Renzi (Francia), y los conciertos habidos en Teatro de Agadu y Ateneo de Montevideo, bajo el director artístico maestro Morgade, en compaginaciones originales, del mejor y más variado gusto, en obras y versiones refinadas y pulcras técnicamente, por ganadores del concurso internacional César Cortinas de 2003 (trío muy correcto de Carolina Hasaj, Carolina Sorbello y Rodrigo Riera) y homenajea al inolvidable maestro Raúl Sánchez Ciaget), deslumbrante actuación de Roberto Brunetti, insólita sobrios como precisos, la madurez de Sandra Peña (piano, de Mozart y Chopin a nuestros creadores), la juventud talentosa de Rodney Boffano, Carlos Sánchez y el dúo Estepario (Carlos y Fernando Sánchez) y el dominio de Pablo Rienzi. El otro acto a resaltar fue la culminación de la serie de conciertos Diecinueve Capitales por el Coro DE PROFUNDIS, dirigido por Cristina García Banegas, difundiendo con juventud vital y madurez interpretativa obras sobresalientes del repertorio barroco latinoamericano, una gestión de divulgación óptima (Catedral de Montevideo).
Finalmente
el Centro Cultural de la Embajada de España en su espléndido local trajo a dos
artistas superiores, que necesitamos apreciar más frecuentemente:
Lucrecia Basaldúa, una cellista en la cumbre de su trayectoria, y Élida
Gencarelli, una maestra del teclado, en dúo perfecto en el ciclo de
Compositores Latinoamericanos del Siglo XX (español Brotons, uruguayo Young y
argentino Ginastera) en un melodía musical histórico, muy bien ubicado en el
barrio de artesanía de la Ciudad Vieja.
Finalmente, en una iniciativa encabezada por nuestros conocidos Raquel Boldorini y su esposo el ténico Moreno, con una serie de piano, muy necesaria en este Montevideo, en el Yacht Club Uruguayo del Puerto del Buceo, muy apropiado, oportuno y original, los domingos a las cuatro de la tarde, a razón de cien pesos por audición y quinientos pesos por abono de seis conciertos (menores de dieciocho gratis), actuarán: Valentina Díaz Frenot (argentino-francesa, en completa suite Iberia de Álbéniz), Andreas Henkel (nuestro conocido alemán recientemente), Clinda Allessandrini (brasileña), Julián Belllo (un maestro uruguayo) y Enrique Graf (otro uruguayo de éxito en USA), y trío argentino, respectivamente en mayo 9, junio 13, junio 27, julio a determinar, agosto 8, setiembre 26). Se procura así formar el gusto de nuevos escuchas y continuar haciendo gustar de un instrumento óptimo, el piano, que tendrá disponible en dichas tardes un instrumento STEINWAY Alemán, de cola entera, completamente restaurado.