LAURO AYESTARAN Y CARLOS VEGA
"Patrimonio glorioso"

por el Prof. Alfredo Nicrosi Otero

El 9 de julio, se cumplieron 89 años del nacimiento del Profesor Lauro Ayestarán y el día 22, 37 años de su fallecimiento, acaecido sorpresivamente, cuando tenía solamente 53 años: "recién cumplida una edad que es de plenitud" , como reflexionó con amargura su amigo, el compositor Alberto Soriano (1915-1981). En este artículo, lo evocamos,- como lo expresa el título,- junto a la figura del musicólogo argentino Carlos Vega, su amigo, guía y colaborador, en un paralelismo, que el musicólogo norteamericano Dr. Robert Stevenson, trazó entre sus personalidades, y que iba a estrecharlos extrañamente en el final de sus existencias.

A "modo de prólogo", de nuestro libro "Lauro Ayestarán y la Música Uruguaya" (editado con auspicio del Fonam. Montevideo 2000), incluímos un comentario del crítico musical Barret Puig, sobre un trabajo nuestro ("Lauro Ayestarán Vida y Obra" Revista Histórica: Nº 166.Mayo 1994), que tituló significativamente "Al rescate de Ayestarán". Entre otros conceptos, Barret Puig, señalaba:
"A veintiocho años de su muerte, Lauro Ayestarán necesita una reactualización de su figura a través de la difusión de su obra, vasta y generosa desde sus críticas periodísticas que fueron punto de partida, hasta ·"La Música en el Uruguay", cuyo Tomo I se editó en 1953 y está hoy agotado, preservado solamente en algunas colecciones de bibliotecas privilegiadas.

Hoy, como lo expresamos en trabajos publicados en la Revista "Sinfónica, ese anhelo no se ha cumplido
No es el caso del ilustre musicólogo argentino, Carlos Vega, reverenciado en su país, con sus trabajos publicados y dando su nombre al prestigioso Instituto de Musicología de la Facultad de Artes y Ciencias Musicales de la Universidad Católica de Buenos Aires.
A Lauro Ayestarán , en cambio, nuestra cultura , le debe una presencia viva en ese esfuerzo diario de mantener sus valores esenciales, y entender su proceso, que la definen, particularmente en tiempos de un mundo cada vez más "globalizado"y confuso.
Luis Buñuel, - el genial cineasta español (1900-1983),- refiriéndose a los problemas de su memoria que: "empecé a sufrir hacia los setenta años", - dice: "Hay que haber empezado a perder la memoria, aunque sea sólo a retazos, para darse cuenta de que esta memoria es lo que constituye toda nuestra vida. Una vida sin memoria no sería vida, como una inteligencia sin posibilidad de expresarse no sería inteligencia. Nuestra memoria es nuestra coherencia, nuestra razón, nuestra acción, nuestro sentimiento. Sin ella no somos nada."( )
Reflexión, apropiada, si la aplicamos a la memoria colectiva en un cultura, amenazada por la rapidez con que se suceden los cambios, debilitando el juicio de los valores, con el impulso comercializado de los medios de comunicación
Ya lo advirtió, y anticipó, hace más de un siglo Federico Nietzsche en "Humano, demasiado humano": "Pertenecemos a una época cuya cultura está en peligro de quedar destruida por los medios de la cultura"...

"La universalidad de Vega y Ayestarán será un modelo permanente para los investigadores jóvenes del continente. Ambos lograron comprobar, además, que un solo hombre puede aunar y realizar varias disciplinas simultáneamente; su versatilidad y pericia será largamente recordada no sólo por los países que los vieron nacer, sus nombres y sus obras se han convertido ya en patrimonio glorioso de todo el continente" (el subrayado es nuestro).

Con estos conceptos, cerró su editorial, la Revista Musical Chilena, en un número dedicado a los musicólogos, el argentino Carlos Vega y Lauro Ayestarán ( julio-setiembre 1967. Santiago de Chile. Nº 101), recordando el fallecimiento de ambos, acontecido el año anterior.
Pasados más de treinta años, es penoso comprobar, que ese "patrimonio glorioso", en lo que respecta a nuestro inolvidable profesor Lauro Ayestarán, se va convirtiendo en un recuerdo, incomprensiblemente fuera del alcance de los que viven y luchan por mantener nuestra identidad cultural.

En la noche del primero de marzo de 1966, la audiencia de la radio oficial del SODRE, escuchó la voz de Lauro Ayestarán, profundamente consternado, leyendo un texto en homenaje a su amigo Carlos Vega fallecido el mes anterior, el 10 de febrero. La lectura de ese texto nos provoca, hoy, a pesar de la lejanía en el tiempo, tristeza y una desconcertante sorpresa, ya que cuatro meses después, - el 22 de julio, - Ayestarán súbitamente dejaba de existir...
Extractamos del texto, su relato del que iba a ser su ultimo diálogo con Carlos Vega: ( )

" Iba a cumplir 68 años y en el mes de octubre pasado, en su estudio de la calle Cangallo", ( rememoró Ayestarán ), " y con voz quebrada me dijo:
_ "Ayestarán, me muero dentro de tres meses. Sin embargo, aquí dentro", - y se tocó la frente, - "hay ideas y libros inéditos para alimentar treinta años de vida.
"Sus manos entonces recorrieron los altos manuscritos de transcripción de los trovadores y como quien no da mayor importancia nos mostró prolijamente los originales de su último libro que entraba en ese momento en la imprenta "El Tango Argentino", el definitivo ensayo, - creo, - sobre el tema."
"Músico soy y nada de la música me es ajeno",- pensé yo. Carlos Vega había concebido la música como una coherente y vasta unidad que había que estudiar en toda la profundidad y en toda la extensión de su vivencia".

En una nota anterior ("Carlos Estrada y Nuestro Imaginario Musical"), citamos una reflexión del prestigioso periodista y escritor Roy Berocay, sobre "La Música en el Uruguay" de Ayestarán, que nos parece muy oportuna reiterarla.
Dijo Berocay de esta obra, que el profesor Juan Pivel Devoto, en el prólogo del libro destacó como "único en su género en la literatura americana":
"un texto de 818 páginas que puede ser considerado uno de los mejores trabajos de investigación de la memoria musical uruguaya de nuestra historia"...y reflexiona:
"Uruguay es un país curioso. Puede darse el lujo de haber tenido a uno de los mejores historiadores e investigadores musicales del continente trabajando durante años en una obra de recopilación de nuestras distintas manifestaciones folklóricas, editar ese libro y dejar que se pierda en el tiempo".( )