LOS 50 AÑOS DE LA ESCUELA UNIVERSITARIA DE MÚSICA Y SU OLVIDADO FUNDADOR CARLOS ESTRADA
por Alfredo Nicrosi Otero
"Es posible que un instinto de conservación colectivo, en medio de tantas desventuras y seguramente, lo más inquietante, la pérdida de la percepción de una cultura coherente en sus valores y orientación, nos haga mirar el pasado con la esperanza de que brille como una lámpara colocada a la entrada del porvenir" (Félicité Robert de Lamennais (1782-1854)
Un reportaje del Sr. Eduardo Roland, al actual director de la Escuela Universitaria de Música, Ing. Daniel Maggiolo, ("EL PAIS" , 18 de junio de 2003), con motivo de cumplir esta institución 50 años,, nos ha motivado a escribir la siguiente nota, a fin de hacer algunas apreciaciones que creemos necesarias y de justicia.
Sin
duda, nuestra vida musical hoy, nos debe obligar a una mirada al pasado,
no nostálgica, sino crítica, desprejuiciada, sin intereses personales ni
sectarios, y con la debida información, que nos ayude a superar la
pérdida de la personalidad, que la caracterizaba, y por la cual era
respetada y admirada en el extranjero.
Para algunos,.- por causas que admiten diversas interpretaciones,- la vida
de nuestra cultura musical comenzó en 1985 (...). Basta leer los
"curriculum" que redactan las figuras nacionales que actúan en
las distintas actividades que se ofrecen diariamente, para constatar
(salvo alguna rara excepción) la cuidadosa y deliberada ausencia de
reseñas de actividades y oportunidades de estudios que tuvieron en años
anteriores a esa especie de "muro" de división, que constituyó
ese año, y que son antecedentes de sus logrados valores, que hoy exponen
libremente...
Sobre este aspecto, tan negativo, tanto más, cuando afecta a instituciones, que pierden así, la enriquecedora conciencia de su
continuidad, hemos escrito notas en la Revista "Sinfónica" y en
la página Web "Punto Clásico".
Para prevenir interpretaciones
maliciosas, advertimos que ninguna estimación de orden político o
personal, nos mueve a expresar estas afirmaciones. Simplemente el defender
y considerar el natural transcurrir en el tiempo, de la cultura y la
creatividad artística, algunas veces a pesar y aún enfrentando
circunstancias políticas y sociales adversas y otras, aprovechando a su
favor sus fuerzas.¿ No es así que José Pedro Varela, realizó su
reforma de la enseñanza pública?.
El
cincuentenario de una institución de la importancia de la Escuela
Universitaria de Música,- recordada en la tan desinformada y parcializada
nota del Sr Roland, -merece una actitud respetuosa y considerada de su
historial, que no puede omitir citar y detallar sus principios, ligados a
la personalidad del Maestro Carlos Estrada.
. En nuestra citada colaboración anterior, con esta generosa y necesaria
página de "Punto Clásico", nos referimos muy especialmente al
Maestro, Estrada, a quien nuestro medio le debe el reconocimiento de una
obra de enorme trascendencia, en su creación, la docencia y la
interpretación, como director de orquesta, muy ingratamente olvidada.
El 7 de mayo pasado, se cumplieron 23 años de su muerte y la orquesta,
por la que dejó su vida,- tal cual relatamos en la citada nota, - no solo
la ignoró sino, que en su programación, desde hace ya largo tiempo,
dejaron de figurar sus obras. Un destino que parecería ser fatal a muchas
obras de nuestro pasado musical: el convertirse en material de archivo...
Cuando con mucha tristeza y apego,- como ex-integrantes de la recordada
Orquesta Sinfónica Municipal,- rememorábamos los diez años del
fallecimiento del Maestro Carlos Estrada (1970-1980), organizamos en el
Auditorio Dr Carlos Vaz Ferreira, un concierto en su homenaje a cargo de
la hoy desaparecida Orquesta Nacional de Cámara del Ministerio de
Educación y Cultura,- con sus obras,- con la dirección de su director
estable Miguel Patrón Marchand. Para esa ocasión, el MEC, imprimió en
su Departamento Reprotécnico, un folleto que redactamos y compaginamos,
incluyendo colaboraciones de los hoy desaparecidos compositores Roberto
Lagarmilla y Pedro Ipuche Riva y el crítico Washington Roldán. También
incluímos el catálogo integral de sus obras, que se conservan archivadas
en la Sección Musicología "Lauro Ayestarán" del Museo
Romántico, dependencia del Museo Histórico Nacional.
Con el título de "Carlos
Estrada el Docente" el Dr. Ipuche Riva, (1924-1996),- discípulo de
maestro Estrada y egresado del entonces , Conservatorio Nacional de
Música en 1962, escribió para el citado folleto la nota que
transcribimos, en la cual traza un justo perfil de sus valores como
pedagogo, con una muy precisa referencia a los principios y las
características que impuso al Conservatorio.
"Si hay algo indiscutible en materia de pedagogía es que el profesor
debe reunir dos cualidades fundamentales: la buena preparación técnica y
la aptitud pedagógica. Muchos sabios pedagógicos fracasan en la
práctica docente por carecer de la facultad de trasmitir sus
conocimientos; por otro lado, se da muchas veces el caso opuesto, es
decir: la persona con vocación para la enseñanza pero carente de la
suficiente preparación.
Carlos Estrada tuvo la suerte de poder obtener un nivel técnico en
materia musical que lo habilitaba perfectamente para las delicadas
funciones pedagógicas que el destino le reservaba. Formado inicialmente
en la Asociación Coral, junto a Correa Luna, el paso decisivo en su
formación estuvo dado gracias a Manuel Fernández Espiro, un gran Maestro
que había absorbido y asimilado en su juventud todo lo ,mejor de la
Doctrina Francesa, precisamente en el momento de apogeo de esa Escuela,
cuando gracias a esos cuatro gigantes que se llamaron Fauré, Debussy,
Roussel y Ravel, la Ciudad Luz era también el faro que atraía a todos
los músicos del mundo. Fernández Espiro supo inculcar a Estrada todo lo
esencial de los conocimientos técnicos de la Composición. Esa obra fué
complementada luego (en París) por colosos como Albert Wolf, Roger
Ducasse, Noel Gallon (también profesor de Fernández Espiro), Henri
Büsser y Philippe Gauberti, sin contar los invalorables consejos de un
Paray y un Fritz Busch, quien fué siempre el músico alemán más querido
de Estrada. Agréguese a todo ello la formación gregoriana que tuvo junto
a los sacerdotes jesuitas y se tendrá una idea de los que sabía Estrada,
consolidado además permanentemente por sus viajes anuales a Europa, que
lo llevaron a vivir 11 años sin saber que lo era un verano !!!.
Estrada
tenía además una gran vocación pedagógica que había manifestado antes
de 1953 a nivel público y privado, Pero en esa fecha al crearse el
definitivo Conservatorio Nacional de Música, Estrada ganó por concurso
el cargo de Director y desde entonces una nueva era nació para el Uruguay
musical. Nuestro músico hizo todos los planes de la novel
institución, y se rodeó de un equipo de profesores reclutado por
concursos de méritos, lo que (como es notorio) no representa garantía
alguna y más tratándose de la delicada materia musical. No obstante,
gloriosos maestros como Balzo y Kolischer en el piano, Heltai en la viola
, Battesini en el contrabajo y otros también ilustres , supieron dar
prestigio a la nueva Casa de Estudios, para la cual el mayor motivo de
prestigio fue la contratación por dos años de la gloriosa Ninon Vallin,
la mayor cantante que ha dado Francia en este Siglo, y una de las figuras
cumbres de la enseñanza musical de todas las épocas.
Como
Director Carlos Estrada mantuvo una lucha intensa durante 14 años, ya que
su mandato se prolongó hasta 1968; siempre defendió los buenos
principios y no dejó avasallar la Institución ante la presión de
ninguna clase de intereses. Sus planes de estudio eran tan excelentes que
prácticamente revolucionaron la enseñanza de la música en el Uruguay,
especialmente en materia de solfeo, disciplina que le debe una renovación
total no sólo a nivel público sino privado. Estrada había llegado a
formar una Orquesta y un Coro del Conservatorio, con los que practicaron
muchas figuras que luego se destacaron en la Dirección Coral u Orquestal.
Como
Profesor, Estrada tuvo siempre a su cargo las distintas disciplinas de la
Composición. Por esas aulas desfilaron José Serebrier, Hugo López,
Sergio Cervetti, Antonio Mastrogiovanni, Yolanda Rizzardini, Tulio Belardi
y tantos otros valores de la Dirección, la composición y la docencia. Es
importante destacar que el prestigio de Estrada en la especie determinó
que tuviera eco en el propio Conservatorio de París alguno de los
sistema imaginados por él, especialmente en materia de Contrapunto;
ello significa que Estrada no se limitaba a enseñar lo que otros le
trasmitieron, sino que también descubría nuevos caminos.
Pero
lo verdaderamente ciclópeo de la gestión pedagógica de Estrada en el
Conservatorio fue la manera de abarcar todas las especialidades para
compensar las lagunas de algunos de sus docentes o las manías de otros.
Fue así que yo he visto a Estrada dar clases de piano, de violín , de
solfeo, de conjunto, de historia, de canto gregoriano de muchas otras
especialidades, entre las que quiero recordar, entre nostálgico y
humorista...la gimnasia. Sí. La gimnasia, porque aunque parezca mentira
en el Conservatorio Nacional teníamos no sólo la gimnasia respiratoria
obligatoria sino, también , la gimnasia strictu sensu !
. Pero si importante fue la labor pedagógica directa de
Estrada, no menos valiosa fue su gestión educativa como Director de
Orquesta. Habiendo estado al frente de la Orquesta Municipal desde
1959, fecha de creación del conjunto, estableció un repertorio tan
inquieto y revolucionario que, prácticamente, permitió crear nuevos
públicos con gustos más amplios; en tal sentido lo principal de esta
tarea de pedagogía práctica estuvo dado por sus versiones de obras
renacentistas, clásicas y barrocas, de obras menos ambiciosas de los
grandes románticos y de muchísima música moderna, dentro de la cual
sobresalía , naturalmente, la de su amada Francia, verdadera segunda
patria de Carlos Estrada. (los subrayados son nuestros).
Si unimos, entonces, estos aspectos salientes de la gestión de Carlos Estrada como Profesor y Director con su notable tarea creadora, con la que según Ayestarán abrió nuevos horizontes a la música del Uruguay, al sustituir los esquemas armónicos tradicionales por el Sistema modal, la politonalidad e incluso cierto moderado atonalismo, no podemos dejar de rendir nuestro más elevado, sincero y reconocido homenaje a quien prematuramente nos dejara hace ya diez años. Y a tal homenaje se adhiere este discípulo que, como lo expresara entonces ante su Tumba, debe a Carlos Estrada, el Maestro y el Hombre, todo lo más importante de su formación como músico".