MUJERES COMO DIRECTORAS DE ORQUESTA
Por Egon Friedler

Hace pocas semanas, la australiana Simone Young fue designada directora de la Opera de la Hamburgo. Es la primera vez que una mujer es llamada a ocupar un cargo musical tan importante en Europa. Simone Young nació en Sidney en cuyo conservatorio estudió. Junto con su esposo, Greg Condon, un profesor de idiomas, se fue a Europa sin recursos y pronto pudo abrirse camino, primero como asistente de James Conlon en la Opera de Colonia y luego de Daniel Barenboim en la Opera de Berlin. Su posición junto a Barenboim le abrió muchas puertas y en 1993, a pesar de la conocida tradición machista de la Opera de Viena dirigió 26 óperas diferentes en ese prestigioso centro operístico europeo y en 1996 debutó en Hamburgo con enorme éxito. En el 2001 fue llamada a dirigir la Opera en su ciudad natal, pero pronto los caros y ambiciosos proyectos de la directora chocaron con la política financiera del Consejo Directivo y en el 2003 no se le renovó el contrato. Su nuevo cargo implica una triple responsabilidad : la dirección general de la Opera, la responsabilidad por su programación así como la dirección de la Orquesta Filarmónica de Hamburgo.
Este fenómeno de mujeres en la dirección es relativamente nuevo. Solo comenzó en la segunda mitad del siglo XX, aunque hay antecedentes aislados en el siglo XIX, como el de la violinista vienesa Marie Gruner, que fue designada directora de la Orquesta Ludwig Morelli de Viena en los años sesenta, un triunfo que presuntamente pudo haber inspirado la composición de la polka "La emancipada" de Joseph Strauss.
En la época de Toscanini, en la primera mitad del siglo XX, cuando los directores solían ser líderes autoritarios y todopoderosos, no se concebía la presencia de una mujer en el podio. Después de todo, la tradición machista europea en la música es muy fuerte. El ejemplo típico es el de las dos orquestas más prestigiosas del mundo, las filarmónicas de Berlín y Viena, que hasta hace muy poco no aceptaron la integración de instrumentistas mujeres. Muchos aficionados aún recuerdan el escándalo producido en Berlín, en la década del setenta del siglo pasado, cuando Herbert von Karajan quiso contratar a la destacada clarinetista Sabine Meyer y la orquesta se opuso con vehemencia.
Pero la revolución feminista hizo lo suyo y hoy nadie se escandaliza ni siquiera de ver una mujer embarazada dirigiendo. La uruguaya-israelí Gisele Buka Ben Dor hizo su debut dirigiendo a la Filarmónica de Israel en su noveno mes de embarazo mientras la australiana Simone Young estaba en el séptimo mes de gestación cuando dirigió "Lohengrin" en la Opera de Viena.
Sin embargo, todavía les queda a las mujeres un largo camino a recorrer. Entre los 10 o 15 directores más célebres del mundo no hay ninguna mujer y si bien hoy varias directoras que han estado al frente de orquestas de primer nivel como las Filarmónicas de Nueva York, de Londres o de Viena, ninguna ha llegado a tener una posición permanente en estas orquestas. Con ello, ya son muchas las directoras que han afianzado su posición al frente de buenas orquestas de segundo nivel, especialmente en los Estados Unidos y en Inglaterra.
La Liga de Orquestas Sinfónicas de los Estados Unidos contaba en el 2001 con 1.200 orquestas afiliadas, lo que significaba que había por lo menos 1.200 directores, de los cuales solo 85 eran mujeres.
Entre éstas, ocupan lugares destacados Marin Alsop, directora de la orquesta de Denver, Colorado, JoAnn Falletta, directora de la Buffalo Philarmonic (Estado de Nueva York) Anne Manson (Kansas City) Keri Lynn Wilson (Dallas) Elisabeth Schultze (Maryland) Deirdre Riegel (Richey) y Gisele Ben Dor (Santa Barbara, California).
Marin Alsop ha sido designada últimamente directora de la importante orquesta de Bournemouth, la más antigua de Inglaterra. Graduada del Julliard, tuvo el apoyo de Leonard Bernstein en los primeros pasos en su carrera y ha heredado de este célebre director la habilidad para explicar la música al público. Alsop se ha destacado por poseer un vasto repertorio, que incluye mucha música norteamericana y clásicos del veinte XX.
Por su parte la uruguaya-israelí Gisele Ben Dor se ha destacado por difundir la música de compositores latinoamericanos como Silvestre Revueltas, Alberto Ginastera y Villalobos, tanto en Estados Unidos como en Europa. Por ejemplo, en la temporada 2000/2001 dirigió en el Gran Teatro de Ginebra, la ópera "Beatrix Cenci" de Ginastera y recientemente grabó un disco para EMI con música vocal de este gran compositor argentino con Plácido Domingo y Ana María Martínez.
En Inglaterra también hay algunas directoras que han hecho carrera, por ejemplo, Andrea Quinn que fue directora musical del Royal Ballet y Sian Edwards que tuvo a su cargo por un breve lapso la dirección de la Ópera Nacional Inglesa. Jane Glover y Odaline de la Martínez han realizado carreras internacionales y ambas han dirigido los populares programas de los "Proms". Pero las directoras británicas parecen encontrar más dificultades profesionales que las norteamericanas. Odaline de la Martínez, fundadora de la Orquesta Europea Femenina y del conjunto "Lontano", considera que la discriminación contra las mujeres como directoras existe más a nivel de los consejos directivos que de las orquestas.
De todos modos, si bien todavía existen prejuicios en algunas orquestas y en los consejos administrativos, en todo el mundo el fenómeno de la mujer directora va dejando de ser una rareza. Todavía no han surgido personalidades femeninas de notable talento, equiparables a las numerosas violinistas, pianistas y violoncellistas de primer nivel, pero es un fenómeno de tiempo y maduración.
Personalmente, en mis largos años de crítico y amante de la música, tuve ocasión de ver dirigir a cuatro directoras mujeres : la peruana Carmen Moral, la rusa Verónica Dudarova, la israelí Dalia Atlas y nuestra Gisele Buka-Ben Dor. Las dos primeras realmente me parecieron poco interesantes, pese a que ambas han tenido carreras importantes y la rusa fue una de las primeras mujeres que tuvo la titularidad de una orquesta (la Orquesta de Radio Moscú). Dalia Atlas hizo gala de una formidable técnica de dirección y un acabado dominio de la orquesta, pero como artista me pareció muy limitada. La única en la cual lo técnico se unía a lo expresivo, y la transmisión de la partitura era algo más que una lectura minuciosa y prolija, fue para mí, Gisele Ben Dor. Como hace mucho que no viene al país, nuestras autoridades culturales harían bien en invitarla. Así podríamos tener una visión más acabada de su desarrollo artístico. Además su venida nos ayudaría a tener una idea más acabada de este fenómeno cultural novedoso : mujeres que tienen la batuta, no en un sentido figurado pero en el estrictamente literal.

Nota realizada por el periódico Relaciones, con permiso para puntoclasico