NOVEDADES MUSICALES VIVAS
por Nelson Giguens

Hoy apuntaremos a tres manifestaciones harte estimulantes de la temporada clásica montevideana del 2004, que merecen reconocimientos críticos especiales.

CENTRO CULTURAL DE MÚSICA.  En la tesonera gestión de acercamiento de las principales actividades internacionales tal vez la más relevante en URUGUAY- hacia nuestros tradicionales aficionados y críticos esta institución ha marcado recientemente un acontecimiento superior con la presencia de los celistas del Lucerne Festival Springs en el Radisson Victoria Plaza, bajo Achim Fiedler, con un verdadero programa de apertura cultural tan insólito como valioso, en obras y compaginación.

Así ya el inicial concierto de C. Ph. E. Bach para flauta en re menor dio los rasgos interpretativos esenciales de los visitantes:  riqueza melódica, valores solistas globales óptimos, forma precisa y fluida, con el flautista M. Dufour tan completo instrumentalmente como vital de estética en tiempos, fraseo juvenil y pureza emisora, así como los acompañantes.

Siguió con similares características el típico estilo galante dieciochesco de Mozart y su Divertimento en re mayor KV 136, más la 6ª Sinfonía de franca transición estilística de Mendelssohn, y más tarde el Concierto para flauta de Jolivet, tan virtuoso como puro estilísticamente y poderosamente rítmico, por solista mencionado y conjunto, impecables siempre, y finalmente el rigor estructural de contrastantes ánimos y rítmica dramática contemporánea de la 2ª. Sinfonía de Jolivet, digna culminación de uno de los mejores logros de cuerdas europeas de muchos años en nuestra capital, por su asombroso refinamiento sin excepciones jamás.

REAPERTURA DEL SOLÍS.  La Gala Lírica ocasional posibilitó una variada selección de fragmentos operísticos (Verdi, Puccini, Bizet, Rossini, Bellini, Wagner), generalmente trabajados concienzudamente, por solistas, Filarmónica de Montevideo y Coro del Sodre, bajo los maestros García Vigila y Betune.  Hubo buena coordinación, buen fraseo, matización moderada y buenos volúmenes con relieves sobre todo de las sopranos María José SIPI ( en notorio Perfeccionamiento de su técnica, amén de dones reconocidos), Raquel Pierotti (luciendo su profunda experiencia estilística) y Ariel Cazes ( de amplios valores técnico-estéticos), en la función del día 25 de agosto.

Hubo de lamentares a veces los errores de los metales, la profundización interpersonal e elaboración (29. acto de Aída), y el Coro de Wagner (lejos de las exigencias).  Mención aparte de elogio mereció la gestión estilística de García Vigil y de las cuerdas de la Filarmónica, así como la acústica lograda en la sala. 

CICLO DE CÁMARA DEL SODRE. Comenzada en el MovieCenter y felizmente terminado en Sala Brunet esta breve serie importó por la renovación programática, los intérpretes elegidos, los conjuntos estimulados y la solidez del todo exhibido (con particulares estímulos hacia integrantes de la Ossodre), rasgos debidos al organizador, Maestro Weiske desde la Dirección Artística del SODRE.

En esta clausura el conjunto CLASJAZZ brilló sobre obras de Claude Bolling, que unieron en temática y estructura la levedad refinada del elodismo novecentista francés con un refinado empleo del sincopado del jazz norteamericano, todo con la mejor elegancia y el más sensible gusto..

Así, Susana Gutman (pianista), Mario Peyssé (guitarrista), Carlos Weiske (contrabajista) y Gastón Buenseñor (baterista) fueron el soporte rítmico rico y completo, pero sagazmente dominado, en que se apoyara el flautista Enrique Rivera melódicamente, en la plenitud de su reconocido arte.

En fin, una experiencia en que el Sodre retomara cometidos algo olvidados en años próximos pasados.