EL SODRE Y LA MÚSICA: TRADICIÓN Y CAMBIO
por Nelson Giguens
Cuando
uno ha estudiado profundamente a través de cursos universitarios tanto las
disciplinas jurídicas como las disciplinas científicas sociales, económicas y
psicológicas durante largos años, bueno es opinar públicamente ante el futuro
de las instituciones del país, que siente íntimamente parte de la personalidad
propia.
Por eso, siguiendo la trayectoria del SODRE, especialmente en el quehacer
musical, paralelamente a largos estudios musicales, también es oportuno sentar
brevemente pensamientos concluyentes a tener presentes, cuando se inicia un
nuevo período quincenal de gestión pública estatal.
En primer término
pensar que continuidad por tradición debe haber junto con evolución tanto en
la vida de cada hombre como en la vida de una sociedad, buscando lo progresivo,
más allá de cualquier oportunidad de cambio brusco.
Este implica, en segundo lugar conocer el medio, fenómenos de ambientación,
que generalmente son olvidados en las nuevas direcciones de la s instituciones
estatales, aparte de las buenas intenciones, que en principio, siempre deben
tenerse en cuenta.
Igualmente el equilibrio sensato entre los medios financieros son su mejor uso cultural y los resultados formativos debe ser meta ineludible en cada gestión, más aún en una institución como el Sodre, que específicamente en la difusión musical, cumple legal y socialmente cometidos de auténtica extensión cultural.
En este deberá siempre correlacionarse debidamente lo humano con lo económico - financiero, posibilitando la mayor eficacia cultural al aunar los escasos recursos estatales con la evolución, no sólo de la audiencia si no simultáneamente con los funcionarios artísticos disponibles ( músicos, cantantes, danzarines, ya individual como grupalmente actuando).
Equilibrio este, que requiere de los administradores una mirada atenta nacionalmente para provocar los mejores rendimientos, sin caer en prejuicios, y sí produciendo la más amplia variedad en los programas, con especial hincapié en el intérprete uruguayo por el alcance formativo, que irradia hacia colegas y la comunidad de espectadores y allegados.
Punto de singular
gravitación está en la preparación anticipada de cada temporada, aspecto
muchas veces intentado, cumplido parcialmente, pero finalmente desandado, lo que
también influye en la actitud disciplinada de los artistas intervinientes como
en su actitud frente a colegas, descartando así presunciones de oportunidades
no totalmente objetivas en su planteo.
En la misma
materia, es ilustrativa la variedad de intervenciones de solistas y ciclos de
cámara, sinfónicas, de danza y canto habidas recientemente por
correspondencias ante el Consejo y la Dirección Artística, junto con las
variantes de estilos y géneros en los programas ofrecidos, en una visión de
orientación, congruente con necesidades públicas, por lo cual lo artístico
logrado ha tenido su contra cara en una concurrencia a ...... de públicos a los
espectáculos, ofrecidos por el SODRE, en diversas salas, procurando asimismo la
descentralización de la difusión musical misma.
No deberá olvidarse seguir con los valores harto razonables de precios, una
constante de los últimos años en las fijaciones de entradas.
En estas experiencias es de justicia redactar las gestiones decisivas del Director Artístico, Profesor Weiske.
Evitar novelerías y falsos facilismos populistas es otro punto importantísimo, incluyendo desecha los experimentalismos vanos, por momentáneos, de raíces erróneamente intelectualistas seudo exquisitas. ES decir, pues, elegir obras y versiones de valores asentados. En todo ello no caer tampoco en el falso nacionalismo patriotero y sí abrirse al ámbito regional en que anidan valiosos artistas en sus especializaciones de instrumentos, canto o danza ( sin ir más lejos) considerando sí la legión de creadores y ejecutantes hallables en América del Sur, más concretamente en Argentina y Brasil, sobre todo en sus centros metropolitanos principales hoy en día.
En definitiva, continuidad y ampliación culturales del Sodre, aprovechando las lecciones de la experiencia, que mis cincuenta años de crítica musical, obligan a subrayar ante la opinión pública, en un momento harto oportuno.
Dr.
Nelson M. Giguens Risso.