SONIDOS
Y MOVIMIENTO
Críticas de Egon Friedler
VIOLINISTA DE FUSTE
Concierto del violinista Adrián Varela acompañado al piano por Julián Bello - Obras de W.Kroll, J.M.Leclair, F.Kreisler, A Varela, y G.Gershwin (arreglos de Heifetz) - En el Auditorio de Antel, junio 3.
En este concierto Adrián Varela ratificó sus
condiciones de instrumentista de importantes recursos técnicos y expresivos.
Con su regreso al país, la OSSODRE no solo ganó un concertino de jerarquía
sino que nuestro medio musical se enriqueció con un músico inquieto y creativo
que no se conforma tan solo con el cumplimiento de sus obligaciones
profesionales y se ha propuesto realizar una labor de difusión de mayor
alcance.
Sin duda fueron muy disfrutables su enfoque juguetón y chispeante del
"Banjo y violín" de Kroll, su abordaje sobrio y clásico de la sonata
de Leclair, su destaque de la suave melancolía de Kreisler en "Penas de
amor" y su interpretación genuinamente jazzística de los arreglos de
Heifetz de dos fragmentos de "Porgy and Bess".
Pero la sorpresa más interesante del concierto fue el estreno de una
composición del propio Adrián Varela : una obra tanguera con el sugestivo
título "EmBRUCHado" que utiliza varias citas del Concierto para
violín y orquesta N.1 de Max Bruch con singular creatividad e ingenio, logrando
una obra atractiva tanto por sus aspectos rítmicos como por la elaboración de
su material melódico.
Si la obra de Varela constituyó una sorpresa, el acompañamiento de Julián
Bello no lo fue en absoluto. Este excelente pianista estuvo una vez más a la
altura de sus antecedentes.
VALIOSO CONJUNTO SUECO
Concierto del Trío Kungsbacka integrado por Malin Broman (violín) Jepser Svedberg (violoncello) y Simon Crawford-Philips (piano) - Programa : S.Rachmaninoff (1873-1943) : Trío elegíaco en sol menor - L.van Beethoven (1770-1827) : Trío en mi bemol mayor Opus 70 N.2 - F. Mendelssohn-Bartholdy : Trío en re menor Op.49 - En el marco de la Temporada del Centro Cultural de Música en el Latu - 10 de junio
Este conjunto, que lleva el nombre de la
ciudad sueca en la cual debutó hace 8 años, impresiona desde los primeros
compases de su actuación por su solvencia, su seguridad, su empaste y su
impecable profesionalidad. En este caso, los primeros compases, fueron los del
archi-romántico y muy tchaikovskiano "Trío elegíaco en re menor"
del cual los intérpretes brindaron una versión cálida y vehemente y al mismo
tiempo medida y equilibrada.
No menos acertadas tanto del punto de vista estilístico como expresivo fueron
las versiones del luminoso trío Op.70 N.2 de Beethoven y la del hermoso y
apasionado Trío Op.49 de Mendelssohn.
A diferencia de otros tríos donde la fusión de las individualidades es más
completa, en el conjunto sueco hay una clara diferenciación de personalidades :
Malin Froman, la violinista, es siempre correcta pero no es una verdadera
líder. En comparación con sus compañeros es la más opaca y la más limitada
expresivamente. El pianista Simon Crawford-Phillips es siempre una presencia
dominante, que deslumbra tanto en los pasajes difíciles como en los de sencillo
canto lírico, mientras que el violoncellista Jesper Svedberg, que parece
propenso a guardar un perfil bajo, se destaca por la belleza de su sonido y la
majestuosidad de su fraseo.
De alguna manera el conjunto sueco viene a confirmar un viejo y manido adagio de
que "una buena unión es la suma de las diferencias".
IMPORTANTE LOGRO ARTÍSTICO
Franz Schubert (1797-1828) : "La hermosa
molinera" ciclo de canciones por el barítono Carlos Carzoglio y el
guitarrista Eduardo Fernández (transcripción para guitarra de Eduardo
Fernández) - En el Aula Magna de la Universidad Católica, junio 11
No es la primera vez que Carzoglio y Fernández hacen este bellísimo ciclo, una
de las cumbres del repertorio del "lied" y esperamos que no sea la
última. Es de esas obras que reclaman una ejecución reiterada y cuya frescura
nunca decae. Hace varias décadas, el intérprete por excelencia de este ciclo
en el Río de la Plata era el barítono argentino Angel Mattiello, que visitó
muchas veces nuestra ciudad. Ahora Carzoglio parece haber heredado el
"territorio artístico" de Mattiello. Al igual que su antecesor
argentino, Carzoglio, hace con "La hermosa molinera" una obra de amor.
Su consubstanciación tanto con el espíritu general del ciclo, como con sus
matices más sutiles, convierte su interpretación de cada uno de los
"lieder" en una honda experiencia emocional.
Es cierto : el alemán de Carzoglio aún reclama un minucioso trabajo fonético.
Pero su intensa musicalidad relativiza de alguna manera esta objeción. El
acompañamiento de Eduardo Fernández y su hermoso trabajo de transcripción dan
a toda la versión su carácter orgánico y el singular clima meláncolico que
es su rasgo más característico.
Como complemento de los lieder, Carzoglio leyó las sugestivas traducciones de
Eduardo Fernández de los poemas de Wilhelm Müller que inspiraron a Schubert. A
pesar de que Carzoglio supo dar una adecuada inflexión a la lectura, quizás
hubiera sido mejor dejar los textos para el programa y no cortar el clima de la
obra que reclama unidad y continuidad.
GENCARELLI Y FERREIRA EN DESAFÍO BEETHOVENIANO
Concierto de la pianista Elida Gencarelli y su alumno Matías Ferreira - En programa, obras de J.S.Bach, L. van Beethoven y Jaurés Lamarque Pons - En el Instituto Goethe, jueves 16.
Sin duda es muy simpática la idea de que
pianistas de primer nivel de nuestro medio se presenten junto a algún
discípulo destacado. Sin embargo, cabe preguntarse si este gesto no puede
volverse contraproducente al confrontar a jóvenes promisorios pero
necesariamente inmaduros con sus maestros o maestras.
En el caso concreto de este concierto es indudable que Matías Ferreira tiene
talento. Hizo un preludio y fuga en do menor de Bach bien estructurado y nada
rígido, un Lamarque Pons con un adecuado destaque de su inventiva rítmica y
melódica y ejecutó un movimiento de sonata de Beethoven (Op.31 N.2) con un muy
cuidadoso encuadre de todas las ideas musicales y sin ningún paso en falso en
materia expresiva.
Pero obviamente esta meritoria pero tímida ejecución contrastó con el
vehemente temperamento, la magnífica técnica y la honda entrega emocional de
Elida Gencarelli, primero en las deslumbrantes "32 Variaciones en do
menor" y luego en la más genuinamente romántica de las 32 sonatas
beethovenianas : la "Appasionata". Su versión de esta obra favorita
de millones de amantes de la música en todo el mundo, tuvo su justa dosis de
dramatismo en el "Allegro assai", su calmo lirismo en el breve
"Andante con moto" y su turbulencia arroladora en el "Allegro ma
non troppo" final.
La pequeña sala del Instituto Goethe fue demasiado pequeña para el numeroso
público asistente. Cabe pensar si no sería conveniente trasladar este ciclo a
una sala más grande, por ejemplo, a la Vaz Ferreira o a la Sala Balzo del nuevo
complejo edilicio del Sodre.
GIGI, TRIUNFADOR ABSOLUTO
Gala Internacional de Danza con participación de
la Compañía Contemporánea de Danza Arballet con dirección y coreografías de
Magenia Mugica (Argentina) Quasar Cia.de Danza, dirección artística y
coreografía de Henrique Rodovilho (Brasil) Banch, con integrantes del Ballet
Nacional Chileno- Dirección y coreografías de Gigi Caciuleanu - 10 por 10
Danza -Coreografías y actuación de Mónica Runde (España) -
Montevideo por cuatro, Coreografía de Denis Plassard (Uruguay) - Actuación
individual de Gigi Caciuleanu ( Francia) - Producción de Edgardo March y Alvaro
Méndez - En el Teatro Solís, 18 y 19 de junio.
No es tarea fácil traer compañías
de danza de cuatro países y cabe felicitar a los audaces autores de la
iniciativa, Edgardo March y Alvaro Méndez por la organización de estas dos
interesantes veladas.
Lo común a todos los elencos fue un impecable nivel técnico, pero las
diferencias estéticas y de inventiva coreográfica fueron notorias.
Lamentablemente no pudo cumplirse todo el programa debido a un esguince del
bailarín español Jorge Reches pero su dúo en la primera noche con la
bailarina y coreógrafa Mónica Runde : "Oinopotai", una denuncia
irónica y sutil del alcoholismo, estuvo entre lo más interesante de la
muestra.
"Artballet" de Argentina, presentó tres coreografías, dos ellas
discretas (Latidos, con música klesmer de Lerner-Moguilevsky y
"Vínculos" con música de Bartok) y una excelente :
"Entrelazadas" con música de Sofía Gubaidulina. Dos bailarinas,
Andrea Oyanto y Camila Rench, se reclinan la una sobre la otra, se unen y
desunen alrededor de dos bancos, se enlazan de mil maneras y se atraen y repelen
constantemente. El resultado es una brillante metáfora plástica de la
interrelación de los destinos humanos.
La presentación del grupo visitante más numeroso : el ballet Quasar del estado
de Goiás, Brasil solo cumplió parcialmente las expectativas previas. Tanto el
nivel profesional del grupo como de su director y coreógrafo es sumamente alto.
La cantidad de variaciones para la danza en el piso que Henrique Rodovalho es
capaz de imaginar parece infinita. Pero las diversas coreografías realizadas
para una serie de canciones de Ellis Regina y Tom Jobin fueron demasiado
técnicas, asexuadas y neutras para la música lánguida y soñadora de los
cantautores brasileros. De todos modos, si las coreografías resultaron algo
excesivamente "neutras" desde una perspectiva sensible, desde el punto
de vista plástico y visual (con apoyo de un excelente trabajo de luces) su
interés fue indudable.
El grupo uruguayo (Andrea Arobba, Sofía Sajac, Andrea Lamana, Sebastían
García, Rodolfo Vidal y Daniel Marrero) presentó un proyecto realizado hace
algunos años con cuatro visitantes franceses (Jean Francois Cravo, música,
Denis Plassard, coreografía, Jean Tartaroli, iluminación y textos de Francoise
Laut). Su título es "Montevideo X cuatro" y combina la danza con
chistes vistuales, lectura en off de textos políticos, exhibiciones en video de
un Montevideo decadente y solitario, música ocasional y distintas secuencias de
teatro-danza. En total, el espectáculo es obsoleto, pretencioso y desigual, con
algunos pocos chispazos de ingenio, buena danza e inventiva plástica, pero
mucho lastre de slogans políticos de izquierda que hoy suenan a involuntaria
ironía, mucho desconcierto (de los autores más que del público) y demasiado
esfuerzo invertido para un resultado tan magro.
En cambio, los dos "pax de deux" traídos por el Ballet de Chile
pusieron en evidencia con cuánta inteligencia, inventiva y sentido poético es
posible combinar lo clásico y lo popular. En "El tango del viudo" con
poemas de Neruda, el dúo de bailarines (Carola Alvear y Jorge Careño) logra
narrar una minihistoria entrañable con pasos tan sencillos como sugestivos
desde el punto de vista plástico, mientras "La canción del Sur"
(bailado espléndidamente por Paola Moret y Jorge Careño) fue un despliegue
casi acrobático de una pareja que juega con el espacio logrando una extraña y
elusiva sensación poética. Ambas coreografías fueron de Gigi Caiuleanu,
actual director del Ballet de Chile y autor de algunas de las coreografías más
hermosas que hayan sido montadas en el pasado con nuestro ballet.
Pero el gran coreógrafo rumano-francés no se limitó a presentar a sus
bailarines, sino que nos dió la posibilidad de verlo por primera vez como
bailarín. Su breve número (nada fácil por sus exigencias de equilibrio)
constituyó una joyita de humor, libertad danzable, utilización inteligente de
la música e imaginativa creación de movimientos.
No fue casual que las aclamaciones que recibió fueran las mayores en las dos
noches que duró este minifestival. Sería magnífico si Gigi Caciuleanu pudiera
volver a trabajar con nuestro ballet. Tanto nuestro público como nuestros
bailarines lo merecen.