Una ópera de tango muy barroca se estrenó en Dresde

     El pueblo lo bailó en lugares mal afamados, en peligrosos bares de criminales, y no pocas veces ocurrió que esta música dulce, sensual y cimbreante, estimuló los ánimos caldeados y el piso, que acababa de ser acariciado por los gatunos movimientos de las mujeres y marcado por los precisos pasos de los hombres, estaba de repente rociado de sangre, siendo sustituidos la guitarra y el vio lín por la cuchilla y la pistola." Al comienzo nada estimuló la difusión del tango tanto como el aire a bajo mundo que se le adjuntaba. El tango tenía mala fama. El emperador Guillermo II : decretó en Alemania la prohibición del baile para sus oficia les, el papa Pío X la extendió para todos los cató licos. Los obispos austriacos lo incluyeron en su lista negra poniéndolo a la par con robo y adulterio. El resultado sólo para la metrópolis berlinesa fue: "El invierno de 1912-13 nos trajo un aumen to diario de la fiebre por el tango, miles de niñas bien dei.Kurfurstendamm tenían su círculo de tango, incluso las muchachas de servicio frega ban a ritmo de tango."

Desde hace un tiempo parece que el tango está nuevamente de moda. En un ataque nostálgico y general a accesorios de moda de épocas pasadas, se han vuelto a descubrir las faldas abiertas al lado y con ellas el baile que les corresponde. Ya que sin esa apertura no hay "corte" no hay "apretón"; y sobre todo no hay "metida de rodilla". A su nueva atractividad  contribuyeron músicos como - Astor Piazzolla con su "tango nuevo"; que elevó a categoría de arte lo que era algo así como el. blues de los sudamericanos, música popular de -minorías sociales y étnicas. Después de haberse convertido en música presentable hasta en los salones, el tango a continuación se volvió digno de sala de conciertos.

     En la así llamada "Pequeña escena" de la Ópera Semper de Dresde, el joven compositor Johannes Wulff-Woesten, de Jena, se ha atrevido a hacer un experimento de corte extravagante, inspirándose en la obra máxima de Astor Piazzolla, la ópera tango María de Buenos Aires, pero dando un paso determinante: la sobrepasa. Su ¡Por qué...!¡Por qué..! Tango Orphée es básicamente la transposición del mito de Orfeo al bajo mundo del tango y, a la vez, la combinación de la obra de Christoph W. Gluck  Orphée et Euryd¡ce  con: los sonidos del tango argentino.
Hay que agradecer en parte a la escenificación refinada de Annelte Jahns, y a la ayuda de Raymond Hilbert y su coreografía sensual el que funcione esta relación sobre un cantante de tangos viejo y en decadencia interesado sólo por su música, quien da una mirada retrospectiva a su vida como talentoso compositor joven que pierde a su frustrada mujer, quien lo abandona por un bailarín de tango (Raymond Hilbert).  Por otra parte, utilizando melodías de Gluck, Johannes Wulff-Woesten logra en cierta manera ir convirtiendo paulatina mente el sueño artístico barroco del joven Orfeo en la realidad del tango moderno del abandona do Orfeo viejo.
Un juego gracioso y burlón entre la alta música barroca, tango popular y procedimientos paródicos modernos, en el que a las melodías de Gluck se les puso ritmo de tango y al que corresponde una escenificación entre bar y ambiente de ópera. En forma juguetona se va acomodando nuestra manera de pensar a categorías como la de musa ligera y arte profundo, y debido también a que todos los actores, sobre todo el grupo musical (que Wulff-Woesten también dirige y en el que toca el piano) dominan ambas cosas a la vez: música de cámara y música de boliche. Al final, el puntito de la i: el que lo deseaba podía quedarse después de la función y dejarse introducir por los actores en el arte de bailar tango.



Wolfgang Sandner (Frankfurter Allgemeine Zeitung)