James
Tenney (1934-2006)
Voz
en el público: Si usted hubiera nacido sesenta años más tarde y fuera hoy un
estudiante, (...) con quien estudiaría ?
John
Cage: Creo que estudiaría con James Tenney.[1]
La triste noticia de la muerte del compositor James Tenney, ocurrida en
California la noche del pasado jueves 24 de agosto, se derramó por el mundo al
día siguiente a través del correo electrónico. Tenney era admirado y querido
dentro y fuera de su país natal. Había nacido en Silver City, Nuevo México,
en 1934.
Este
original creador fué también investigador riguroso, intérprete notable,
inspirado docente y entusiasta difusor de las músicas de la llamada Tradición
Experimental de los Estados Unidos. En
el ejercicio de estas múltiples capacidades, y situado mas bien en los márgenes
del "establishment", abrió un sinnúmero de oídos y mentes,
ejerciendo una constructiva influencia en varias generaciones de músicos
y —probablemente sin buscarlo— ofreciendo a quien quisiera verlo un
ejemplo de integridad artística, profesional y humana.
La figura de Tenney es central para comprender
parte de lo mejor que los Estados Unidos le han dado a la música del siglo XX,
ya que su trabajo contiene claves para discernir la naturaleza y el valor del
legado de la tradición experimental. Su música inaugura caminos construídos
en la confluencia de las búsquedas de esa fértil tradición de inventiva y
disenso con lo establecido, y al mismo tiempo prolonga un sentido de afirmación
de identidad (norte)americana frente a la herencia europea.
Contaba con una muy sólida formación académica —
que incluía estudios en la Juilliard School of Music y la Universidad de
Illinois, donde obtuvo una maestría en 1961— y fué docente universitario
durante mas de tres décadas, ejerciendo en el California Institute for the Arts
, el Instituto Politécnico de Brooklyn, la Universidad de California en Santa
Cruz y la Universidad York en Toronto. En esta institución fué nombrado
Distinguished Research Professor en 1994.
Pese a
esta continuada filiación institucional, su actitud frente a lo creativo se
mantuvo saludablemente poco académica. Sin duda en esto fué determinante la
influencia de figuras como Carl Ruggles, Lejaren Hiller, Edgard Varése, Kenneth
Gaburo, Harry Partch y John Cage, quienes se contaron entre sus maestros y
referentes.
Su actividad como intérprete incluye haber sido
cofundador, director y pianista del Tone Roads Chamber Ensemble, y haber formado
parte de los conjuntos de Harry Partch, Steve Reich, y Philip Glass.
De su importante producción teórica se destacan
sus dos libros: META + HODOS: A Phenomenology of 20th-Century Musical Materials and an
Approach to the Study of Form [2] y
A History of "Consonance" and
"Dissonance"[3];
como así también su artículo John Cage
and the Theory of Harmony [4]y
su valiosa contribución como analista al estudio de la música de Conlon
Nancarrow en Conlon Nancarrow's Studies
for Player Piano. [5]
Pionero en la composición musical asistida por
computadoras, entre 1961 y 1964 trabajó en los Laboratorios Bell donde produjo
obras —como el Analog #1: Noise Study (1961)— que
hoy son referencias ineludibles de este género.
Tenney
se definía como un fenomenologista. Bajo la diversidad que caracteriza su
producción compositiva, subyace una voluntad de investigar artísticamente el
sonido desde su materialidad antes que desde conceptos previamente formados por
la historia. A favor de lo que podríamos denominar una distancia pequeña entre
la idea y la obra, sus músicas presentan procesos formales transparentes que
organizan en el tiempo materiales claramente definidos.
El desafío de la resistencia del material aparece
como fuerza movilizadora de su trabajo creativo:
así, el uso de ilusiones acústicas (Shepard Tones) en For
Ann (rising) (1969), la
simulación de
la voz humana con instrumentos tradicionales en Three
Indigenous Songs (1979), la utilización de batimentos con función de ritmo
en Beast (1971), o la
proyección del espectro armónico
a la estructura temporal de un canon a 24 voces en Spectral Canon for Conlon Nancarrow (1974), resulta en obras donde esa tensión utópica se
traduce como energía vital.
Una
celebración de lo sonoro como vehículo de descubrimiento habita esta música
que pareciera querer decir : Creo en el uso del sonido organizado (música) como
herramienta para construír un mundo mejor.
"Mi mayor esperanza en este momento es que mi propio entusiasmo pueda ser contagioso", escribía James Tenney en 1978.[6] Se quedará en el mundo por largo tiempo su entusiasmo, porque los contagiados fueron muchos, y andan sueltos.
Osvaldo Budón
Setiembre 2006
[1] "El universo debería ser como Bach, pero es como Mozart". Conversación entre John Cage y Conlon Nancarrow moderada por Charles Amirkanián, llevada a cabo el 20 de agosto de 1988 en Telluride, Colorado, EEUU. Pauta 50-51:130. Abril-Septiembre.1994. [2] Tenney, James. 1986. META + HODOS: A Phenomenology of 20th-Century Musical Materials and an Approach to the Study of Form and META meta/hodos. Lebanon, NH: Frog Peak. [3] Tenney, James. 1988. A History of "Consonance" and "Dissonance." White Plains, NY: Excelsior, 1988. [4] Tenney, James. 1984. "John Cage and the Theory of Harmony". Musicworks, 27. [5] Tenney, James.1977. "Conlon Nancarrow's Studies for Player Piano" in: Conlon Nancarrow: selected studies for player piano. Peter Garland (ed). Berkeley: Soundings Press. [6] Tenney, James.1978. Notas de programa para "Two Evenings of Music by James Tenney" presentados por la Reich Music Foundation en el Paula Cooper Gallery. New York City.